
Ana
Lya Uriarte Rodríguez
Ministra de Medio
Ambiente
Uno
de los ejes estratégicos
que orientará
la nueva gestión
ambiental del país,
dice relación
con la Gestión
Ambiental del Territorio
y la Conservación
de la Naturaleza.
Se trata de un ámbito
prioritario y relevante
para el desarrollo
sustentable, camino
por el cual hemos
apostado continuar.
Nuestra meta es que
el desarrollo del
país se realice
garantizando la sustentabilidad
de los recursos naturales
y compatibilizando
las distintas actividades
y usos del territorio.
En este sentido, y
consecuentes con nuestra
aspiración
de contar con una
política ambiental
moderna y exigente,
resulta necesario
que enfrentemos este
desafío con
una estrategia de
largo plazo. Ello,
es especialmente relevante
si consideramos que
pese a que existe
consenso respecto
a la importancia que
tiene la variable
ambiental, cada día
estamos asistiendo
a fenómenos
de conflictividad
entre distintos sectores
productivos y también
entre éstos
y la ciudadanía,
los cuales hasta hoy
no tienen un cauce
institucional de respuesta.
Es decir, no existe
una estrategia de
gestión ambiental
de territorio, que
nos permita abordar
soluciones posibles.
En respuesta a esta
necesidad y a este
desafío es
que hemos comenzado
a trabajar en el diseño
de una Estrategia
Nacional de Cuencas,
que nos permita ordenar
los usos de la cuenca,
los usos múltiples
del agua y también
buscar equidad.
Al respecto, lo primero
es entender que esta
mirada de largo plazo
considera el concepto
de cuenca como unidad
de manejo ambiental.
Se trata de una unidad
geográfica,
definida por la divisoria
de las aguas, que
involucra no sólo
el recurso agua, sino
todos los componentes
ambientales y su interrelación
con el medio ambiente
humano y todo lo que
ello implica. Hablamos
de los procesos ecosistémicos
de intercambio de
materia y flujo de
energía, que
se integran a través
de la vinculación
de los componentes
hidrológicos,
ecológicos,
ambientales y socioeconómicos.
El gran objetivo de
esta Estrategia es
lograr un manejo integrado
de cuencas, que implica
transitar desde un
manejo sectorial del
agua a un manejo integral
de los recursos integrados
en la cuenca. De esta
forma, buscamos generar
las condiciones y
mecanismos para armonizar,
en un mismo territorio,
objetivos ambientales,
sociales y económicos.
El espíritu
de una Estrategia
Nacional de Cuencas
es crear gobernabilidad
en la cuenca para
que se produzca un
proceso de ordenamiento
a partir de la información
ambiental disponible
y del diálogo
ciudadano entre los
distintos actores
involucrados. Precisamente,
buscamos crear un
espacio de diálogo
institucional, donde
los distintos sectores
involucrados puedan
plantear situaciones
que hoy no tienen
una salida institucional,
teniendo muy claro
que el marco son los
límites impuestos
por la propia naturaleza.
La Estrategia Nacional
de Cuencas permitirá
establecer una instancia
formal, a través
de la cual el gobierno
proporcionará
información
de carácter
ambiental para tomar
las mejores decisiones
posibles.
Hoy en día
disponemos de instrumentos
que permiten evaluar
los impactos que un
proyecto puede generar
en un lugar determinado.
La Estrategia Nacional
de Cuencas permitirá,
por ejemplo, que el
titular que desee
llevar a cabo una
actividad cuente con
información
ambiental respecto
a la calidad de aguas
del lugar, al caudal
ecológico,
a la protección
de los ecosistemas
relevantes, de los
suelos, de bosques
y del medio humano
en forma previa a
la formalización
de su proyecto, todo
lo cual le permitirá
tomar una mejor decisión.
Una de las primeras
acciones que estamos
abordando, es realizar
un levantamiento y
una sistematización
de información.
Para ello se contempla,
entre otros aspectos,
el contacto con académicos
nacionales e internacionales,
a fin de contar con
la mejor asesoría.Por
otra parte, en el
diseño de esta
Estrategia de Cuencas
se abordará
la institucionalidad
necesaria, la cual
tendrá que
dar cuenta de la realidad
de la institucionalidad
chilena, con todas
sus características.
Ana
Lya Uriarte Rodríguez.
Ministra de Medio
Ambiente.