
Renato
Valdivia, Gerente
Divisional Power
Technologies de ABB
en Chile.
Tras
largo tiempo de anunciar
su llegada finalmente
el fantasma de la
escasez de energía
se ha instalado en
el contexto nacional
y hoy no hay nadie
que no lo reconozca.
Lo que no sabemos
es por cuanto tiempo
se prolongará
esta crisis y entre
tanto los diferentes
segmentos del mercado
ya han comenzado a
sentir sus efectos.
Por un lado, vemos
pocos incentivos a
la inversión
en lo que a grandes
proyectos de generación
se refiere y por otro
una incipiente pérdida
de dinamismo y una
desaceleración
del segmento industrial.
La razón es
clara, hemos venido
ignorando durante
mucho tiempo las señales
que hacían
previsible la actual
escasez de energía.
Ahora estamos experimentando
en nuestros hogares
los altos costos de
la energía,
producto de esta situación.
Esto ha causado además
un incremento en el
precio de muchos insumos
básicos sumando
así un castigo
más a nuestros
bolsillos.
Ante este panorama,
los analistas se han
visto obligados a
reconsiderar sus pronósticos
y es así como
a principios de mes
la proyección
del Banco Central
arrojó un aumento
en la inflación
que este año
llegaría a
un 4,3% y una disminución
en el Producto Interno
Bruto (PIB) que según
los nuevos vaticinios
llegaría solo
a un 4,2%, un 0,4%
menos de lo que se
pensaba inicialmente.
Esta situación
no es un hecho aislado,
pues actualmente la
crisis energética
es un fantasma que
ronda por todo el
globo, hecho que se
ve agravado por el
problema de la recesión
en Estados Unidos,
la locomotora del
mundo que ha frenado
su marcha.
Con un escenario como
este caben dos alternativas:
esperar hasta que
la situación
mejore, con la caída
de lluvias que aumenten
el nivel actual de
los embalses y con
la puesta en marcha
de las nuevas centrales
actualmente en construcción,
o hacer frente directamente
al problema mediante
la aplicación
inmediata de un conjunto
de medidas de mitigación
de consumo como son
los programas de eficiencia
energética
y los incentivos al
ahorro de energía
como respuesta para
enfrentar la escasez.
A lo largo de la cadena
de valor existen varias
opciones para ahorrar
energía, los
consumos de energía
en todo proceso productivo
pueden ser eficientados
pudiendo reducirlos
en forma importante
en algunos casos.
Por otra parte el
repotenciamiento de
las plantas de generación
antiguas, puede permitir
producir más
y mejor con las mismas
instalaciones. Es
claro que llevar a
cabo un repotenciamiento
tiene sus costos,
pero no tan altos
como iniciar un proyecto
nuevo, además,
los altos precios
actuales de la energía
justificarán
plenamente una inversión
de este tipo.
La generación
es sin lugar a dudas
un negocio con gran
potencial y hoy en
día con los
altos precios de la
energía, puede
ser muy rentable,
por lo que a las generadoras
les conviene invertir
en sus plantas para
que sean capaces de
producir más
y mejor, trayendo
beneficios mutuos,
tanto para consumidores
como productores.
En suma, ninguna de
estas medidas es la
clave para solucionar
el problema de la
falta de energía,
separadas son sólo
paliativos que en
algo pueden contribuir,
pero juntas, unidas
a la voluntad real
de enfrentar el problema
y aplicar estrategias
de ahorro, pueden
ser un aporte significativo
que nos ayude a superar
la crisis y salir
adelante sin grandes
daños para
una economía
fuerte y en desarrollo
como la nuestra.
Renato Valdivia
Gerente Divisional
Power Technologies
ABB en Chile.