Nuevamente, Chile vive una crisis energética
sin precedentes. Esta vez causada, al menos
a primera vista, por el irregular suministro
de gas natural desde Argentina, recortado de
modo unilateral y donde el volumen restante
que se entrega, llega en forma poco constante
y poco confiable. Considerando además,
que la economía chilena está en
plena expansión y que pretende seguir
creciendo, este factor de inestabilidad puede
convertirse en un serio estorbo.
El
gobierno ha reconocido que, para enfrentar
esta crisis, es primordial diversificar la
matriz energética, tanto en sus fuentes,
como a través de la diversificación
de los países de origen de los combustibles
fósiles.
El
año pasado, el Presidente de la República
anunció en su discurso del 21 de mayo
que una de las fuentes energéticas
más importantes del futuro para Chile
era la geotermia, un recurso renovable no
convencional, con grandes potenciales de uso
en Chile.
Este año, también para el 21
de mayo, el Presidente habló de la
alternativa de la energía nuclear y
de las intenciones del gobierno por fomentar
la investigación y el uso de esta fuente
energética bastante controvertida en
el ámbito mundial.
Pocos
días después, el 24 de mayo
2004, en el III Simposio Tecnológico
Chileno-Alemán sobre Geotermia y Energía
Solar, nuestra Cámara Chileno-Alemana
de Comercio e Industria, reunió una
vez más a empresas e instituciones
alemanas oferentes de tecnologías y
servicios en el campo de las energías
renovables con contrapartes chilenas. Tal
como en ocasiones anteriores, la recepción
del seminario fue enorme, lo que demuestra
que cada vez más empresas y profesionales
chilenos están interesados en el tema
de las energías renovables buscando
la incorporación de estas nuevas tecnologías
a su oferta tecnológica o sus procesos
productivos.
A
diferencia de los encuentros organizados en
los años anteriores, esta vez las reuniones
de negocio sostenidas entre empresas alemanas
y chilenas, fueron a un nivel mucho más
concreto. Ello se debe a que no sólo
el interés y la necesidad de las empresas
chilenas han aumentado, sino que también
porque el nivel de precios de la energía
está subiendo constantemente, y, por
lo tanto, la competitividad de las energías
renovables mejora lentamente. En el caso específico
de la energía termo solar, hay una
perspectiva bastante prometedora en cuanto
a soluciones industriales de generación
de frío o calor a precios competitivos.
Pero también las soluciones ofrecidas
en el campo de la geotermia para generación
múltiple, es decir, calor y electricidad,
dejan ver que la competitividad de estos sistemas
ya está dada, siempre dependiendo del
emplazamiento concreto y la diversificación
de los tipos de aprovechamiento.
Alemania,
a través de estos programas de delegaciones,
seminarios y agendas de negocio, está
apoyando fuertemente al sector empresarial
de las energías renovables para que
pueda ofrecer y comercializar sus soluciones
tecnológicas en países como
Chile. Detrás de esto hay una política
de gobierno muy clara a favor de las energías
renovables y en contra de la energía
nuclear. Comparando las externalidades sociales
y ambientales causadas por las energías
renovables y la energía nuclear, la
balanza se inclina claramente a favor de las
renovables. En Europa, la experiencia vivida
con el accidente en la central atómica
de Chernóbyl, y los problemas existentes
con el depósito final de los residuos
nucleares, han creado una conciencia muy fuerte
con respecto a las externalidades negativas
de la energía nuclear.
Sin duda, en la situación en la cual
se encuentra Chile, una discusión y
un análisis de toda la gama de posibilidades
para salir de la crisis energética
es válida, pero desechar los potenciales
de energéticos alternativos renovables
que tiene el país, a favor de la energía
nuclear, significaría no valorar las
riquezas propias de Chile, tanto en el campo
de la geotermia, como la solar, la eólica
y la biomasa. Con el uso de estas fuentes
renovables se fomenta, además, el concepto
de la generación distribuida, otro
factor clave para reducir la vulnerabilidad
energética de un país.
Alemania
no pretende y no puede ser el único
ejemplo en materia de política energética.
Sin embargo, enseña interesantes lecciones
con miras al futuro que se orientan en los
conceptos de la responsabilidad medioambiental,
la reducción de gases de efecto invernadero
y la protección de la salud humana
de las generaciones actuales y venideras.
Estos conceptos no constituyen solamente factores
valóricos sino también pilares
de una economía moderna e innovadora.