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Diego Hernández, Presidente de Sonami

Diego Hernández, Presidente de Sonami

La industria minera, tradicionalmente, ha mantenido un estricto compromiso con el cuidado del medioambiente y con la sustentabilidad. Este compromiso se refleja fijando exigentes estándares internacionales que apuntan a reducir las consecuencias que el cambio climático está produciendo en el planeta y en nuestro país, además de participar activamente en citas internacionales, tales como las que llevaron al Acuerdo de París o el Convenio de Minamata.

Junto a la activa promoción y actuar de los diferentes miembros del rubro minero, la industria tiene como desafío llevar las exigencias más allá de la legislación chilena, tanto para seguir protegiendo y resguardando el medioambiente, como por las exigencias que las compañías tienen a nivel internacional. Es por esto que la discusión sobre el futuro de la industria debe tener como pilar fundamental el factor medioambiental.

Desde la industria minera, los principales esfuerzos que se han implementado para disminuir el impacto en el medioambiente están enfocados en fomentar la eficiencia energética, asegurando un suministro ambiental y económicamente sostenible. En esta materia, ha sido fundamental el aporte de empresas, tanto nacionales como extranjeras, que han puesto entre sus objetivos la disminución concreta y significativa de CO2, utilizando equipos más eficientes y gestionando los recursos energéticos de forma sustentable y segura. Esto en un marco negativo a nivel global, donde las emanaciones de gases invernadero han sufrido alzas del 1,6% en 2017 y 2,7% en 2018.

Esta eficiencia energética se sustenta en las buenas prácticas adoptadas tanto por las grandes empresas como por los proveedores. El esfuerzo de los distintos actores ha contribuido en la implementación de una economía circular en el sector minero, permitiendo la reducción de emisiones de contaminantes y dándole un uso sustentable a los desechos propios de las distintas operaciones mineras. Para fomentar este modelo es fundamental que existan políticas que promuevan el cuidado del medioambiente, la reducción de emisiones de gases y el uso eficiente de recursos, fortaleciendo los ecosistemas locales y beneficiando a la totalidad de la industria.

En ese ámbito, cabe destacar el desarrollo de energías renovables no convencionales que se ha visto en los últimos años en Chile, el que nos ha situado como líderes en la materia a nivel global y que ha aportado a combatir los embates del cambio climático, convirtiendo al mercado energético en el tercer sector económico en materia de inversión del país, con US 3.124 millones invertidos en 2018. El gobierno y, en particular, el Ministerio de Energía se han alineado con la meta acordada en París, que apunta a que el 30% de la matriz energética en 2020 sea renovable, y a 2050 pretenden aumentar esta cifra hasta el 70%.

Otro punto relevante entre las medidas que apuntan a cuidar el medioambiente es la eficiencia en el uso de los recursos hídricos. La industria minera ha sido pionera en la adaptación de medidas anticipadas a la escasez. Se han realizado inversiones considerables en tecnologías que permitan el uso sustentable del agua en las operaciones relacionadas con la minería, principalmente en plantas desalinizadoras y el uso de agua de mar sin desalar, además de lograr un 74% de recirculación del agua utilizada.

Es en este escenario que el cobre, nuestro principal producto de exportación, juega un rol clave en la mitigación de los impactos especialmente en temas como la eficiencia energética, la electromovilidad y las energías renovables, entre otros. La mayor contribución que puede hacer Chile a este tema es seguir produciendo cobre para hacer su aporte en pos de reducir los efectos del cambio climático en nuestro planeta.

lunes 06 de mayo del 2019


Diego Hernández, Presidente de Sonami

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