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El proyecto es liderado por la empresa estatal Econssa Chile S.A., la que adjudicó la construcción al consorcio chileno-español GS Inima – Claro Vicuña Valenzuela, hoy GS Inima CVV, que en los próximos días comenzará la construcción del segundo túnel submarino.

A 16 meses del inicio de la construcción de la planta desalinizadora de agua de mar para la región de Atacama, adjudicada al consorcio chileno-español GS Inima – Claro Vicuña Valenzuela, ya están terminadas las obras civiles de gran parte de la infraestructura que permitirá extraer el agua de mar y dejarla apta para el consumo humano de la población de Copiapó, Caldera, Chañaral y Tierra Amarilla. “Hoy tenemos más de un 60% de avance en la construcción de esta planta, con todas las obras terrestres en desarrollo y a pocos días de instalar nuevamente la tuneladora para iniciar la construcción del segundo ducto submarino. Terminamos el inmisario, que permitirá captar el agua desde el mar y comenzaremos a trabajar en el emisario, por el que retornará la salmuera del agua procesada”, dijo el gerente general de Econssa Chile, Patricio Herrera.

La planta desalinizadora fue diseñada en 3 etapas, para 450, 900 y 1.200 litros por segundo. Sin embargo, toda la infraestructura marítima necesaria para la capacidad máxima será construida en la primera fase. “Esto quiere decir que cuando la planta comience a operar y entregue 450 litros por segundo de agua potable, también estará operativa para la producción final de 1.200 litros por segundo, lo que implica que las etapas 2 y 3 requerirán de una baja inversión y de un periodo corto de ejecución”, explicó Herrera.

Además de las obras terrestres y marinas, el proyecto contempla el diseño y construcción de las conducciones necesarias para impulsar el agua desde el estanque de almacenamiento de Punta Zorro hasta los distintos puntos de abastecimiento. También está la infraestructura que dará soporte eléctrico a la planta. “En este último caso -agregó Herrera, la empresa Acciona estará a cargo del suministro de energía y respecto de las obras de conducción, estamos aún en proceso de licitación”.

En el año y medio de desarrollo del proyecto, Econssa activó mesas de trabajo con GS Inima CVV y las Oficinas Municipales de Información Laboral de Caldera, Copiapó, Chañaral y Tierra Amarilla. Patricio Herrera explicó que, en el caso de Caldera, por ejemplo, la Mesa Técnica ha sesionado en 15 oportunidades, lo que ha permitido implementar y hacer seguimiento al “Convenio para la contratación de mano de obra y servicios locales”.

Tal como lo indica el reporte de sustentabilidad de la empresa, solo en el primer año de ejecución de las obras, en promedio, 54% del total de los trabajadores contratados para la construcción de la planta desalinizadora pertenece a la región de Atacama. “Incluir una cláusula de sustentabilidad en el contrato ha sido un verdadero acierto. Muchas empresas tienen la mejor intención cuando proyectan contratar a trabajadores de la región, pero no es una tarea fácil. Este compromiso quedó establecido en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del proyecto y posteriormente lo respaldamos en el contrato que firmó la empresa a la que adjudicamos la construcción de la planta. Hemos cumplido por sobre lo exigido en la RCA y seguiremos haciendo un esfuerzo para incrementar estos indicadores”, concluyó el gerente general de Econssa Chile, Patricio Herrera.

Avance obras civiles

– Nave de proceso: área cubierta donde estarán instalados el sistema de ultrafiltración y  los bastidores con membranas que permitirán extraer la sal y potabilizar el agua de mar.

– Estanque de agua producto: donde será almacenada el agua ya tratada y lista para iniciar su distribución y consumo humano.

– Estanques de reactivos 1: que forman parte del sistema de pre-tratamiento previo a la etapa de osmosis o extracción de sales.

– Estanques de reactivos 2 y silos: para el almacenamiento de la cal y minerales que permitirán potabilizar el agua de mar, una vez desalinizada.

– Piques: túneles verticales de 30 metros cada uno, que permiten el acceso al inmisario (ducto de captación de agua de mar) y emisario (ducto de disposición de la salmuera del agua desalinizada).

– Túnel inmisario: ducto que permitirá la captación de agua de mar para el proceso.

– Salas eléctricas principal y para zona de captación y descarga, además del edificio de administración y control de sistema: con avances del 70%.

Costo del proyecto

Tras un proceso de licitación internacional, la primera fase del proyecto fue adjudicada al consorcio chileno español GS Inima – Claro Vicuña Valenzuela,  por un monto neto de 72,61 millones de dólares. El contrato, en la modalidad EPC (Engineering, Procurement and Construction, por sus siglas en inglés), fue firmado el 14 de diciembre de 2017, y comenzó su ejecución el 2 enero de 2018.

Econssa Chile

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