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Chile

Activo es controlado por Transchile, propiedad de las firmas brasileñas Cemig y Alupar. Proceso es liderado por BTG.

Miércoles 22 de Junio de 2016.- Ocho empresas, al menos, estarían interesadas en comprar los 200 kilómetros de la línea de transmisión eléctrica entre Charrúa y Nueva Temuco, propiedad de Transchile, firma controlada por las brasileñas Alupar y Cemig.

Fuentes allegadas al proceso de venta comentan que las empresas Saesa, Elecnor, Transelec y Colbún Transmisión, estarían en la lista corta por quedarse con el activo, operación que lidera BTG Pactual Chile. Aunque, desde Colbún dijeron ayer que no están en carrera.

El precio aún no es revelado, por estar en una etapa de ofertas no vinculantes y de due dilligence. Pero fuentes de la industria comentaron que podría alcanzar a US$ 60 millones y concretarse antes de fin de año. Las negociaciones, sin embargo, también apuntan al valor potencial futuro que tiene dicha línea de transmisión, lo que podría elevar su precio a US$ 100 millones.

De acuerdo a información disponible en la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), al cierre de 2015, Transchile Charrúa Transmisión registró utilidades por US$ 3,2 millones, un incremento de 140% versus los US$ 1,3 millones que presentó en 2014.

Eso sí, esta no es la primera vez que esta línea de transmisión se pone a la venta, y en ocasiones anteriores, cuentan altas fuentes, el “pero” ha estado en uno de los dueños.

En efecto, la sociedad la controla en 49% Cemig, una empresa propiedad del Estado de Minas Gerais de Brasil y que cotiza en la Bolsa de Valores de Sao Paulo. Ha sido el directorio de esta firma el que anteriormente no ha aceptado las ofertas. En esta ocasión, no obstante, habría interés por vender y el precio estaría dentro de sus expectativas. El valor bursátil de Cemig alcanza los US$ 2.205 millones al tercer trimestre de este año.

El restante 51% es de la privada Alupar, también brasileña y listada en la Bolsa de Sao Paulo cuya capitalización bursátil asciende a los US$ 844 millones.

Los atractivos

La enajenación de la línea ha generado un gran interés por los diversos atractivos que posee, comentaron fuentes de la industria.

Uno de los más relevantes es que está ubicada en una zona donde existen varias centrales en operación y, además, se están construyendo diversos proyectos de generación eléctrica. En tal sentido, los proyectos que estén dentro de esta zona de concesión que quieran inyectar la energía que producen, deberán hacerlo emdiante esta línea, para lo cual deben pagar un peaje.

Otro aspecto que la hace interesante, es su potencial de expansión. Actualmente, es una línea de 220 kilovatios (Kv), por lo que podría pasar a ser una de 500 Kv, lo que, entre otras cosas, le permitiría tener la capacidad para conectarse con más líneas. Para ello, la Comisión Nacional de Energía (CNE) podría determinar que debería hacerse mediante una nueva línea o que se concrete una ampliación del activo.

Si opta por el último caso, las obras de ampliación se le adjudican al dueño de la línea, el que tras realizar la respectiva inversión recibe una especie de “bono”, pues el activo duplica su valor, indicaron las fuentes.

Dentro de las ocho empresas interesadas, hay actores extranjeros que estarían buscando sumarse al negocio de transmisión. Las ofertas vinculantes podrían presentarse en las próximas semanas.

Transchile es una sociedad compuesta Las empresas interesadas

por las brasileñas Cemig y Alupar, que se adjudicó en 2005 la línea de transmisión de 220 kilovatios entre las estaciones Charrúa (Región del Biobío) y Nueva Temuco (La Araucanía) y cuya inversión superó los US$ 4,6 millones. Comenzó a operar en enero de 2010.

hasta ahora en adquirir el activo de Transchile serían Saesa, Elecnor, Colbún Transmisión y Transelec, además de otras cuatro. Actualmente, el proceso está en due diligence de ofertas no vinculantes. El negocio debería estar cerrado a fines de año.

La Tercera

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