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Argentina

El derrame se provocó por la rotura de una cañería que conduce solución cianurada en la mina Veladero, específicamente desde la planta de procesos hacia el valle de lixiviación.

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Lunes 21 de Septiembre de 2015.- A poco más de una semana del derrame de cianuro producido en la mina Veladero, ubicada al noroeste de Argentina y operada por la empresa canadiense Barrick Gold, se dio a conocer el informe que la minera envió al Ministerio de Minería de la provincia de San Juan, el cual señala que la cantidad de solución cianurada que se derramó fue de 224.000 litros, lejos de los 15.000 litros de los que se hablaba cuando se generó el incidente.

Según el documento, tras ocurrido el hecho a eso de las 10:00 horas se avisó a Supervisión que había una fuga de solución cianurada. Dos minutos después se solicitó apoyo de maquinaria pesada  ya que se identificó el deslizamiento del talud por fuera del Valle hacia el Canal Norte. A las 12.30 se cerró definitivamente la válvula. Cerca de las 15:00 horas se comunicó el incidente a la gerencia en la ciudad de San Juan. Se le dio aviso también al secretario de Gestión Ambiental y Policía Minera, al ministro de Minería y al gobernador, consigna diario La Nación.

Mientras este informe se hacía público, en la localidad de Jáchal el presidente de OSSE, la empresa estatal de agua, se reunía con la asamblea y firmaba un acta en la cual se sostenía que tanto el agua que llegaba a la planta potabilizadora que maneja la empresa como otras plantas que manejan las uniones vecinales, estaba apta para consumo humano.

Sin embargo, expertos de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) se encuentran en San Juan analizando el caudal de los ríos Jáchal, Las Taguas y Blanco para determinar si están contaminados, consigna Perfil.com.

Las conclusiones de los organismos dependientes de la ONU serán aportadas a la Justicia, donde la empresa canadiense acumula tres denuncias penales por la infracción a la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos.

Durante el fin de semana el titular del Juzgado de Jáchal, Pablo Oritja, subió al campamento de Veladero para hacer una inspección ocular y determinar qué provocó la rotura de una válvula y la posterior fuga de cianuro, y si funcionó correctamente el protocolo de seguridad.

Desde Barrick Gold afirmaron que desde que se produjo el incidente se duplicaron los esfuerzos de monitoreo en los distintos ríos de la zona. “En ningún momento tuvimos lecturas positivas en el río Jachal ni en Cuesta del Viento. Sólo se encontraron vestigios en el río Potrerillos, pero eran valores que no ponían en riesgo a las personas. A partir del martes estas muestras dieron negativo”, sostuvo Miguel Giménez Zapiola, director de Asuntos Corporativos de la empresa.

A pesar de la respuesta de la empresa, entre los pobladores de Jáchal y ambientalistas hay cierto escepticismo. Greenpeace Argentina exigió al gobierno provincial y a la empresa que informen debidamente la cantidad de agua cianurada vertida al ambiente y sus consecuencias.

“Teniendo en cuenta la gravedad de la situación para la salud y el medio ambiente, estamos pidiendo claridad. Que la empresa haga público cuáles fueron los resultados de los análisis hechos en terreno desde el último monitoreo, realizado el día sábado 12 del corriente, hasta el cierre de la válvula, a las 12.30 del domingo 13”, explicó Gonzalo Strano, coordinador de la campaña de glaciares de Greenpeace.


Dos gerentes de Veladero serán los primeros en declarar

El gerente de Operaciones de la mina Veladero, Antonio Adames, y el gerente de Procesos de la mina Walter Pizarro, serían los primeros ejecutivos de la compañía en prestar declaraciones al juez Pablo Oritja, en el marco de la investigación por el derrame de cianuro ocurrido el domingo 13 de septiembre.

Según fuentes consultadas por Diario de Cuyo, además se llamará a declarar a otros   doce ejecutivos que estuvieron involucrados en la operación de la válvula y en el manejo de la compuerta.

Por ahora hay dos frentes de investigación: el primero es si la válvula que falló y dejó escapar el líquido no había sido reemplazada a tiempo, lo que arrojaría que la falta de mantenimiento fue lo que provocó el desperfecto. Y el segundo y más grave, es que alguien dejó abierta una compuerta de una pileta de contención, por donde fugó el líquido que fue a parar a los cauces de agua.

La publicación destaca que en cualquiera de las situaciones la investigación parece encaminarse a que el caso se trate como una negligencia humana, por eso cobra significativa importancia conocer quiénes manipularon uno de los sistemas de contingencia más importantes que tiene el valle de lixiviación y que permite subsanar cualquier incidente que exista allí.

Portal Minero