Skip to end of metadata
Go to start of metadata

México

Tras la histórica apertura del sector energético mexicano a los capitales privados, el gobierno decidió licitar grandes gasoductos y otras obras energéticas por USD 10.000 millones.

Miércoles 23 de Septiembre de 2015.- La integración energética avanza a pasos agigantados en Norteamérica gracias al boom del shale en Estados Unidos en combinación con la reestructuración sectorial en México. Con el firme propósito de aprovechar los recursos hidrocarburíferos no convencionales de Texas, el gobierno de Enrique Peña Nieto acaba de anunciar que licitará la construcción de 2.300 kilómetros de gasoductos por USD 6.600 millones y otras obras complementarias por alrededor de USD 3.400 millones.

La ronda licitatoria, que estará a cargo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), contempla la instalación de un túnel submarino que conectará a la nación azteca con el sur texano y la financiación completa de 250 kilómetros de ductos en territorio estadounidense, entre las localidades de Nueces y Brownsville.

De concretarse estas obras, se estima que México podría duplicar su stock de gas natural para 2018, además de equiparar los precios del fluido que se pagan en Houston y darle dos puntos extra de crecimiento a su Producto Bruto Interno (PBI).

Consultado al respecto por Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía, José Luis Uriegas, CEO del Grupo IDESA y presidente de la Asociación Petroquímica y Química Latinoamericana (APLA), explicó que actualmente su país se halla inmerso en un amplio proceso de integración con los Estados Unidos en cuanto al aprovisionamiento de gas natural como combustible para distintas industrias. “La idea es recibir volúmenes importantes de gas a través de diferentes ductos. El más grande, llamado Los Ramones, abastecerá al norte y al centro del país”, indicó.

Por lo pronto, anticipó, el suministro del excedente del shale estadounidense, junto con la producción del sudeste local, hará que México termine este año muy bien abastecido de gas. “Ello representa una gran noticia para industrias de consumo energético intensivo como la química, la petroquímica, la del acero, la del vidrio y la del cemento, entre otras”, destacó.

Transformación histórica

Las modificaciones estructurales implementadas en el ámbito energético de México pueden ser clave para que la industria petroquímica de esa nación deje de ser deficitaria. Según Jordy Herrera, ex secretario de Energía mexicano, hoy todas las posibilidades de inversión están abiertas, mientras que hace poco tiempo la única oportunidad para los inversores privados se reducía a insumos previamente procesados por Pemex.

“La reforma energética constituye una transformación histórica y fundamental para volver a colocar a México como una potencia petrolera con grandes oportunidades para la actividad petroquímica”, manifestó el experto, quien cuantificó el actual déficit sectorial en unos USD 20.000 millones anuales.

Tras el pico productivo de hace una década, indicó, los yacimientos hidrocarburíferos comenzaron a declinar debido a la falta de inversiones. “Así llegamos a la realidad de exportar 1 millón de barriles diarios, mientras importamos 400.000 barriles de gasolina, lo que implica que casi un 50% del consumo depende de las compras al exterior. Lo mismo ocurre con el gas natural, donde nos encontramos cubriendo el 30% de la demanda”, advirtió.

No obstante, el país tiene asegurada la próxima década en términos productivos, con 2,5 millones de barriles de crudo convencional. “Si sumamos las reservas no convencionales, podríamos alcanzar 90 años de producción constante de petróleo y gas”, puntualizó.

Desde su perspectiva, las oportunidades que brinda el shale incentivarán la ampliación de las redes de gas natural. “Así como hizo la Argentina, México entrará en la ruta de la gasificación”, vaticinó.

Energía barata

El gran crecimiento y renacer de Estados Unidos, de la mano del boom del shale, repercutirá de manera directa sobre la industria petroquímica mexicana, según la visión de José de Jesús Valdez, CEO de Alpek. “Es cierto que el sector sigue sufriendo un creciente déficit, pero la favorable situación del mercado vecino y el menor costo de la energía han tornado rentables algunos proyectos de gas natural y etano (del cual quedó un remanente que nos permite suplir parte de la demanda nacional)”, explicó.

Como sede del sexto y el octavo reservorio mundial de shale oil y shale gas, respectivamente, el país se beneficiará sobremanera con la reforma energética instrumentada no sólo para desarrollar sus recursos no convencionales, sino también para reactivar sus yacimientos convencionales. “Existe un buen porcentaje de ellos con costos menores a los del shale”, aseguró.

Por el nuevo marco vigente, acotó, la inversión privada podrá aprovechar importantes oportunidades en materia de exploración y producción de hidrocarburos, además de promover la generación eléctrica y todo lo relacionado con la industria. “Afortunadamente, la reforma está avanzando mucho más rápido de lo planeado, con un alto nivel de alcance”, destacó.

En ese sentido, afirmó que también podrán observarse beneficios en cuanto a los productos petroquímicos que se producen en el país y a los que se importan, más allá de que en la actualidad exista una producción limitada por la consabida escasez de materias primas. “Con energía barata y mano de obra calificada, México retomará una posición preponderante en la industria petrolera mundial, al tiempo que se expandirá el mercado para productos químicos con costos competitivos. Creemos que ése será el destino de nuestra industria”, completó.

Revista Petroquímica

Portal Minero