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Chile

Finning, uno de los mayores proveedores de equipos y maquinaria para la minería a nivel global, anticipó un impacto económico por la paralización de la minera.

Lunes 20 de Febrero de 2017.- Las arcas de los controladores de Escondida no son las únicas que se han visto impactadas por la paralización de la minera, que ya suma 12 días producto del conflicto con los trabajadores por la renovación del contrato colectivo, sino que también han acusado el impacto los proveedores. Y la primera alerta vino de Finning, uno de los mayores proveedores de equipos y maquinaria para la minería a nivel global y que en Chile representa a Caterpillar.

La empresa canadiense informó a sus inversionistas, a través de una conferencia telefónica, que los resultados financieros del primer trimestre de este año se verán impactados por la paralización de la mina de uno de sus socios comerciales más potentes en el país, BHP, controladora de Escondida.

“Una situación que ha ocurrido en el primer trimestre y que probablemente va a impactar en nuestros resultados en el corto plazo es la huelga laboral en Escondida”, indicó el presidente de la empresa, Scott Thomson, quien agregó que “estamos trabajando con el cliente (Escondida) muy de cerca. Y de hecho haciendo algunas cosas con los clientes como el mantener a nuestro equipo ocupado y llevando camiones fuera del sitio de minas a algunas de nuestras instalaciones. Así que eso es una buena noticia y eso mitiga un poco el impacto, pero cuanto más dure esto, más impactante será para nosotros, ya que BHP es uno de los cinco clientes más importantes de Sudamérica”.

Esta situación no es aislada

De hecho, desde Aprimin estiman que 50% de las empresas contratistas en Chile tiene algún vínculo con Escondida.

Según comenta Cristián Aguayo, socio del estudio jurídico Aguayo, Ecclefield y Martínez, y que representa a dos empresas proveedoras de mediana y gran escala de Escondida, sus clientes ya anticipan un impacto económico debido a que la empresa no se haría cargo de los costos colaterales que tiene la paralización de la faena.

“Uno de los dos clientes que represento sí va a tener inconvenientes porque Escondida está buscado minimizar el costo, pagando no todas las partidas contractuales que se pactan con los proveedores sino que las mínimas. Dentro de estas no estarían consideradas los costos de traslado o mantención de la gente en los lugares cercanos a la faena para el caso que los llamaran a volver a trabajar. Ahí hay un efecto económico importante”.

Dentro de estas partidas no consideradas se sumarían los contratos de los contratistas con terceros. “Esto genera un efecto dominó, porque los contratistas a su vez se relacionan con las empresas subcontratistas y comienzan a transmitir el mismo mensaje de suspensión en la medida que sus propios contratos lo permitan”, dice Aguayo, quien agrega que, de momento, las empresas buscarían “más que litigar, analizar las cláusulas contractuales porque está regulado en los contrato”. Aunque, explica, que la regulación no es casuística, es decir, “una situación como ésta no se regula en términos rigurosos”.

Enrique Moraga, de Moraga&Cía, estima que hay que diferenciar entre aquellas empresas que presentan servicios humanos con las que aportan bienes, ya que serían estos últimos los más afectados por la acumulación de stock. “La clave será la cláusula que diga que Escondida no pueda recibir los suministros por su causa. Esto es clave y todos los contratos lo tienen que tener. Probablemente se sabrán cosas feas porque algunos les habrá beneficiado y a otros no”.

Según indica un entendido en el mundo de los contratistas, el impacto de cada proveedor dependería del contrato actual que tiene, por lo que variaría caso a caso, lo que hace difícil anticipar un impacto a nivel general.

Escondida es la productora de cobre más grande del mundo. Según las cifras de la misma empresa, a 2015 tenía 3.798 trabajadores propios y 5.846 contratistas.

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