Chile

Gobierno y privados trabajan para afianzar los lazos con firmas chinas. Si bien, los montos invertidos son menores, ya se ve un punto de inflexión. Y las expectativas son altas.

Martes 08 de Agosto de 2017.- Cada anuncio se celebra como si fuera el último. Es que si bien los chinos llevan años mirando a Chile, su aproximación ha sido lenta. Mientras en Brasil han invertido más de US$61.000 millones entre 2003 y 2016 -según el reporte ‘Chinese FDI in Latin America: New Trends with Global Implications’ elaborado por Atlantic Council y la OECD dev- y en Perú superan los USD 18.000 millones, en Chile la cifra es de apenas USD 3.000 millones. Aún más, según datos del Banco Central el stock es aún menor: bordeando los USD 141 millones en 2015. Esto, en un escenario en que las adquisiciones de compañías chinas en el exterior han ido en aumento, pasando de USD 55.480 millones (447 transacciones de M&A a nivel internacional) en 2013, a USD 163.768 millones y 696 transacciones en 2016, explica el socio líder de Deal Advisory de KPMG Chile, Daniel Pérez. Sólo en 2017, van USD 76.500 millones en transacciones finalizadas, y USD 81.600 millones en operaciones anunciadas, según Bloomberg. Sin embargo los movimientos del gigante asiático en Chile suman apenas USD 500 millones este año; realidad que no se condice con el volumen comercial que existe entre ambas naciones y que bordea los USD 31.000 millones.

Tal escenario, no obstante, está en vías de cambiar. Ya se ve un punto de inflexión. Ya se entendió el problema y las expectativas son altas. “China tendría que estar entre los tres principales inversionistas internacionales de Chile en la próxima década. Hoy no aparece en el gráfico”, adelanta el director de InvestChile, Carlos Álvarez. El gigante asiático llegó para que darse.

Difíciles concesiones

El 30 de mayo pasado, la felicidad reinó en el auditorio del Ministerio de Obras Públicas. Por primera vez una empresa china había presentado una oferta para participar en una concesión de una autopista urbana en Latinoamérica. China Harbour Egineering Company (CHEC) fue parte de los cinco consorcios en pujar por Américo Vespucio II, y, si bien no se lo adjudicó, sí marcó un punto de inflexión. Es que justamente es nuestro sistema de concesiones lo que las ha mantenido alejadas. “Chile es bastante único en su sistema de concesiones. Son empresas privadas, que invierten, que construyen y que proveen al sistema público. De alguna forma hemos percibido que eso no les cuadra y es lo que explica que no haya hasta el momento un volumen tan importante de inversión directa de China en Chile”, explica Álvarez . Y añade: “Las empresas chinas están como las chilenas hace 25 años. Una concesión involucra una combinación de varios negocios que usualmente están separados. La solución completa no existe en China, por eso han debido familiarizarse”. Los últimos seis meses, sin embargo, se ha visto un cambio.

Ya hay firmas chinas que han mostrado interés en la licitación del Transantiago; está SPIC que concretó la compra de Pacific Hydro y estaría evaluando la próxima licitación eléctrica, además de China Railway Group que ya instaló oficina en Chile y también tendría interés en abordar la cartera de concesiones, en especial el proyecto Paso Las Leñas, en la región de O’Higgins.

El presidente de la Cámara Chileno China de Comercio, Industria y Turismo (CHICIT), Juan Esteban Musalem, explica que más allá del tema de las concesiones, ha sido la certeza jurídica y la gran cantidad de regulaciones, lo que ha transformado al país “en sinónimo de uno burocrático, haciéndonos lamentablemente poco atractivos”. Pese a ello, también coincide en que eso está cambiando. “Durante el último período se ha comenzado a estructurar una interesante ofensiva promocional directamente en China, lo que ha permitido ir estableciendo vínculos más cercanos con potenciales inversionistas”. Ya está en Chile Huawei, la firma BYD que quiere explorar el ingreso de autos eléctricos, y la mayor empresa vitivinícola del gigante asiático: Yantai Changyu Pionner Wine que acaba de comprar las viñas del grupo Bethia.

Un impulsor de tal desarrollo ha sido el mercado financiero. El China Construction Bank aterrizó en el país en mayo de 2016 que con un poco más de un año de operación y ya tiene colocaciones por $72.379 millones. Se espera que próximamente esté operando el Bank of China. Y no se descarta que llegué un tercero: China Development Bank. “Esto nos muestra que en el futuro tendremos muchísimas empresas chinas establecidas en Chile, porque es obvio que no vienen a competir con la banca actual en sus negocios tradicionales, sino que vienen a apoyar a las empresas chinas”, dice Musalem.

Daniel Pérez de KPMG Chile añade que el panorama político de EEUU también debería favorecernos.

“Al volverse incierto y hostil, redirigió muchas de las inversiones de China hacia Latinoamérica. Y en ese contexto Chile tiene una mayor probabilidad de recibir esas inversiones, ya que tiene una economía y una panorama político más estable que los vecinos”. A ello se suma -agrega- la recuperación del precio del cobre que debiera elevar las transacciones en minería.

Y en ese contexto, el mercado del litio salta a la vista. Pérez reconoce que hay mucho interés de compañías chinas por entrar a ese rubro en el país. De hecho, cuatro de las 12 empresas interesadas en el acuerdo Corfo-Albemarle fueron chinas.

Dado todo ello, InvestChile ya hace las maletas. El próximo 29 de agosto partirá la tercera versión de Chile Week en China, la cual recorrerá Beijing, Chengdu, Shenzhen, Guangzhou, Hong Kong, Wuhan, con miras a desarrollar negocios con potenciales interesado. De hecho, Álvarez asegura que en el viaje prevé sondear la ubicación de la que podría ser la primera oficina de InvestChile en la nación asiática.

Es que el trofeo es grande: en la próxima década, el gigante asiático invertirá del orden de USD 250 mil millones en Latinoamérica. Y su banco central -explica Musalem- ya estableció un fondo para la cooperación bilateral con la región por USD 10 mil millones. Todos antecedentes que el Gobierno mira atentos, visualizando ya a China como uno de los potenciales primeros inversionistas del país en la próxima década, en el nivel de Estados Unidos o Brasil, naciones con más de USD 11.000 millones en stock de inversiones en 2015. Hoy, si bien China está muy lejos de eso, ya avanza a pasos agigantados.

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