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Chile

De acuerdo con el Banco Central, la formación bruta de capital fijo subió 7,1%. En tanto, los envíos crecieron solo 1,7%, golpeados por el precio del cobre.

Martes 20 de Noviembre de 2018.- De dulce y agraz. Así se puede definir las cifras de Cuentas Nacionales entregadas por el Banco Central correspondientes al tercer trimestre. En lo global, la actividad creció 2,8% en el período, levemente por debajo del promedio de los Imacec (2,9%).

No obstante, la expansión mantuvo el crecimiento acumulado de 4,2% influido principalmente porque se corrigió al alza el PIB del primer trimestre de 4,3% a 4,5% y de 5,3% a 5,4% el del segundo trimestre.

En lo positivo, las cifras de inversión mostraron una sólida recuperación, creciendo a una tasa de 7,1%, su mayor nivel desde el segundo cuarto de 2013, acumulando entre enero y septiembre un avance de 5,7%.

Esta alza fue impulsada principalmente por maquinarias y equipos, que avanzó 11,8%, mientras que construcción y otras obras lo hizo a 4,4%.

Felipe Alarcón, economista de Euroamerica, explicó que “si bien las cifras reflejan un repunte importante en esta variable, el alza responde al factor de reposición de maquinarias especialmente del sector minero, por lo que si no ingresan proyectos nuevos, es probable ver tasas menores hacia el próximo año”.

Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, añadió que “la evolución reciente de la inversión responde en parte al cierre de brechas, dado el rezago en materia de incremento de capital, especialmente de maquinaria y equipos, observado en los últimos años”. Por esta razón las perspectivas de los economistas apuntan a que la inversión cerrará el año en torno a 5,5%.

En tanto, el consumo total se desaceleró de 4,2% a 3,5%, aunque por arriba del alza del PIB. En el desglose, el consumo privado paso de 4,4% a 3,8%, mientras que el de gobierno se desaceleró de 3,5% a 2,3%.

Miguel Ricaurte, economista jefe de Itaú, explicó que la desaceleración del consumo se debe “a una moderación del consumo de bienes durables, que pasó de 13,3% a 7,3% en doce meses, así como por una menor acumulación de inventarios.

Lehmann añadió que “más allá de las revisiones de cifras que ha hecho el INE, la creación de empleo ha ido perdiendo impulso, a pesar del ciclo económico positivo, dada la mayor rigidez que se hoy exhibe el mercado laboral, elevando los costos de nuevas contrataciones. Existe una alta correlación entre consumo y masa salarial, por lo que era esperable la desaceleración que da cuenta el consumo privado”.

Por el lado del consumo público, la explicación de los economistas apunta a la política de reducción del consumo público por parte del gobierno, por lo que no es de extrañar este comportamiento.

“Probablemente tendremos un consumo que seguirá perdiendo dinamismo, con tasas de crecimiento más cercanas al 3%, en línea con la tendencia que hemos visto recientemente. Los indicadores de confianza siguen retrocediendo en el margen y el rezago del crecimiento del empleo sigue siendo un tema de preocupación en las perspectivas”, subrayó Valentina Rosselli, economista jefe de Econsult.

Debilidad exterior

Si el consumo mostró un menor rendimiento que trimestres previos, la variable que definitivamente se frenó fueron las exportaciones. De acuerdo con el Banco Central, se observó una reducción en las exportaciones netas producto de un mayor dinamismo en las importaciones (8,4%) que en las exportaciones (1,7%).

“En particular, las internaciones de productos metálicos, maquinarias y equipos y de productos químicos y combustibles destacaron por sus incidencias. En tanto, dentro de las exportaciones destacaron los mayores envíos de alimentos y frutas”.

De esta manera, la balanza comercial presentó un déficit marginal de US$6 millones, reflejo del dinamismo de las importaciones y de una variación prácticamente nula de las exportaciones.

Según el Central, el desempeño de las primeras se explicó por aumentos de volumen y precios, destacando las internaciones de automóviles y el precio de los combustibles, respectivamente. Por su parte, las exportaciones se vieron afectadas por el menor precio del cobre.

Bernardita Silva, gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC) precisó que estos datos están “dando cuenta de los efectos de la guerra comercial y la consecuente baja del precio de nuestro principal commodity en el comercio exterior”. Lehmann, en tanto, señaló que “la incertidumbre internacional ha golpeado con mayor fuerza el precio del cobre, no así los volúmenes”.

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