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Chile

La convivencia de la fuerza laboral con la automatización en los distintos sectores no solo traerá consigo un incremento en la producción, sino que también nuevas opciones de trabajo que requerirán mano de obra especializada en mantención y supervisión.

Miércoles 26 de Diciembre de 2018.- Cerca de 5,9 millones de toneladas de cobre son enviadas al extranjero actualmente, cifra que se espera aumente a 6,3 millones en los próximos diez años, según proyecta la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco). Se trata de un incremento significativo para uno de los principales ingresos del país y tal crecimiento irá de la mano con el mayor número de mano de obra que se necesitará en torno al metal rojo.

Esto es lo que refleja el informe “Capital Humano actual y proyección de necesidades en la mediana minería del cobre en Chile”, elaborado por Cochilco, donde se prevé un aumento del 20% de trabajadores en las distintas tareas del subsector de la industria entre 2018 y 2028.

Al desagregar a estos datos en labores propias o externas de las pymes mineras, los resultados de la encuesta -que fue respondida por el 81,8% de las empresas de la industria- muestran que las proporciones son similares, con 5.329 y 5.530, respectivamente, lo que equivale a una tasa de un contratista por cada colaborador interno.

El director de Estudios Públicos y Políticas Públicas de Cochilco, Jorge Cantallopts, explica que lo anterior se atribuye a la búsqueda de una producción más flexible con base en proyectos en desarrollo, así como también a las condiciones de mercado que se van enfrentando. “Esto es particularmente relevante para las empresas de mediana minería, ya que como tienen una escala productiva e ingresos menores a los de la gran minería, tienden a ser más sensibles a variaciones en el precio del cobre, así como de sus insumos productivos. Contar con fuerza laboral externa permite la capacidad de adaptación rápida de acuerdo a las condiciones de mercado, y esta mayor flexibilidad termina ayudando al control de costos y favoreciendo la sustentabilidad del sector”, dice Cantallopts.

Solo el 15% de los trabajadores tiene estudios universitarios

Al diferenciar el detalle de trabajadores propios y externos por tipo de nivel educacional se evidencian contrastes significativos. La proporción de colaboradores internos con educación universitaria o superior es de 20,5%, es decir más del doble que entre los contratistas (9,9%).

Jorge Cantallopts señala que -en general- la minería exige una alta capacitación que no necesariamente se traduce en empleados con educación formal. “Gran parte del trabajo en terreno, en la mayor parte de los procesos, no requiere de un nivel de especialización profesional para su funcionamiento, lo que permite operar sin necesariamente contar con una fuerza laboral altamente calificada en términos más formales”, dice el director.

Por su parte, a nivel técnico, los trabajadores externos son quienes cuentan con una mayor proporción de estudios formales (21,1%) versus las dotaciones propias (14,3%).

En relación a la demanda de trabajadores por tipo de profesión, actualmente las carreras de Ingeniería en Minas y Geología son las más requeridas, y se prevé que para 2028 esta tónica continúe. Un escalafón más bajo, los técnicos en Minería, en Metalurgia Extractiva y en Prevención de Riesgos son y serán los más demandados a futuro.

Las nuevas tecnologías son otro de los factores que vendrán a potenciar el crecimiento de este subsector. Cantallopts señala que estos irán de la mano de aumentos en su fuerza laboral gracias a la especialización de los nuevos procesos a los que se someterá.

Para Cristian Duarte, managing partner de Transearch Chile, esto supondrá un desafío en la búsqueda del mejor camino a la adaptabilidad de la industria. “Este cambio se va a producir nos guste o no, y la capacidad y velocidad de adaptación de las organizaciones son y van a ser esenciales en esta transición.

Automatización no disminuirá demanda de capital humano

El gerente de Proyectos de la consultora Olivia, David Pérez, explica que una de las industrias donde se ejemplifica de mejor forma la nueva convivencia con la automatización es la minera. “Sus principales equipos, maquinarias, vehículos de carga, etc., han sido implementados exitosamente para mejorar la productividad”, dice. Advierte que en el caso de la mediana minería, “la pala y el chuzo” siguen siendo sus mejores aliados.

Según Cochilco, la automatización por obras continúan siendo bajos, con labores manuales y mecanizadas en cada una de sus operaciones. Ante esto, señalan que el trabajo mecanizado es por lejos el que concentra el mayor uso, con un 70% de preponderancia. Sin embargo, se proyecta una disminución al 57% al 2028.

En paralelo, se aprecia un aumento significativo del trabajo tecnologizado, desde un 7% en 2018 a un 19% en 2028, mientras que manual alcanzaría un incremento de 15% a un 20% en 2028, relacionado a la mayor cantidad de trabajadores que se presentaría en un futuro. “Los resultados no reflejan una posible sustitución entre capital físico (dada por una mayor tecnología) y capital humano”, mencionan.

El Mercurio

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