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Argentina

Lunes 31 de Diciembre de 2012.- Como es sabido, la minería es una actividad económica muy antigua, especialmente aquella vinculada a la explotación de metales, las que ineludiblemente generaban residuos. ¿Qué ocurría entonces? Las viejas prácticas mineras y el manejo inadecuado de estos residuos, como la inexistencia de normas precisas que regulen el cierre de minas, han sido las principales causales de la acumulación de pasivos ambientales mineros en extensas áreas y culpables de la contaminación de recursos naturales.

Ese espectro de impactos, producto de carencia de especificaciones técnicas en cuanto a seguridad y en donde los residuos depositados pueden provocar efectos nocivos, como limitar el uso de los suelos, afectar la calidad de las aguas superficiales y subterráneas, degradar la flora y fauna, alterar el ambiente con sólidos en suspensión, aumentar el nivel ruidos audibles, etc, terminaban por confrontar a los derechos de las poblaciones locales a usar los recursos sin riesgos para la salud.

En este marco de impactos negativos, las imprecisiones y carencias de marcos legales dirigidos a accionar frente a los pasivos, la negligente identificación espacial de estos y la falta de evaluación para los costos del saneamiento de los recursos naturales afectados, han postergado acciones en la industria minera, el Gobierno y comunidades vecinas, condicionando la aceptación social de la minería.

Conocido el problema, ¿se observaron cambios significativos? La denominación de pasivos ambientales mineros hace referencia a los impactos negativos generados por las operaciones mineras abandonadas y en donde no se haya realizado un cierre de minas regulado y certificado por la autoridad correspondiente. Por suerte, en esta dirección se está trabajando para alcanzar la respuesta técnica-legal aunque todavía falta mucho.

Algunos pasivos acumulados bien podrían aún ser atribuibles a operaciones activas con deficiente aplicación de un buen sistema de fiscalización de obligaciones ambientales y la carencia de la aplicación de la legislación específica para el cierre de minas regulado, que sólo algunas provinciales mineras gozan de una más avanzada normativa.

El reto al que nos enfrentamos, impone ocuparnos con más énfasis para evitar males mayores, de persistir tal problema en el tiempo. Para ello deben aportar concurrentemente sus conocimientos los especialistas conservando una visión general del problema.

¿Cómo es la situación actual?

Diversas circunstancias han hecho que hasta el presente cobre especial relevancia la generación de pasivos provenientes de la minería en pequeña escala. Pero tanto en estos casos, como en los nuevos proyectos cuyo volumen es altamente significativo por la elevada escala operatoria extractiva del cuerpo mineralizado, comprende una atractiva "materia prima futura" que servirá para recuperar los elementos valiosos residuales. En este sentido se podría hablar de un pasivo ambiental como un futuro activo ambiental por tratarse de un depósito potencial, con viabilidad técnica, en tanto y en cuanto nuevos procesos fundamentalmente hidrometalúrgicos hagan posible la recuperación de los elementos nobles y valiosos residuales.

Es decir que, lo más probable con la ayuda de nuevas tecnologías limpias, de mayor selectividad y capacidad extractiva y de proceso, viabilidad económica de tales procesos, se conviertan en atractivos e importantes activos mineros.

¿Existen ventajas para tal transformación? La ingeniería de nuevos procesos extractivos no tardará en llegar.

Su estado actual de agregación y granulometrías, trae consigo ventajas comparativas al evitar el elevado costo de reducción de tamaño y el tratamiento de productos muy finos, volviendo al eventual nuevo proceso, apto para recuperar las especies valiosas aun existentes en estos pasivos ambientales y paralelamente encontrar mecanismos que faciliten su eventual remediación.

Las nuevas leyes y reglamentos ambientales que han sido aprobados en la década de los "90 en adelante, para la protección, cuidado, y promoción de medio ambiente y sus recursos naturales incluyen ligeras pautas generales relativas a los pasivos, con tratamiento legal y técnico uniforme.

Sin embargo, se hace necesario implementar normas específicas que regulan las acciones a tomar, en cada caso en particular. Ninguna mina es igual a otra. Ningún depósito es igual a otro.

A modo de conclusión, tenemos que estudiar e investigar positivamente para optimizar la actividad minera en su conjunto, delineando acciones a largo plazo y buenos conceptos técnicos que nos lleve a que esta actividad se vea con buenos ojos y alcance su máxima expresión, con la puesta en marcha de los numerosos proyectos prospectados, en prospección y construcción.

Diario de Cuyo

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