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Chile

Jueves 17 de Octubre de 2013.- La energía solar es abundante en el norteño desierto de Atacama, que concentra la mayor radiación del planeta: entre siete y 7,5 kilovatios/hora por metro cuadrado, según estudios de la Universidad de Chile.

Pero de momento casi toda la electricidad del norte de Chile la consume la industria minera en constante expansión,  que ya absorbe 90 por ciento de la generación. El resto va a usos residenciales, comerciales y públicos.

En la región de Tarapacá, limítrofe con Bolivia, se levantan proyectos solares por 1.400 millones de dólares. Entre ellos, el parque fotovoltaico Atacama Solar generará 250 megavatios en una superficie de 1.000 hectáreas y con un costo de 773 millones de dólares.

En la misma región, el Complejo Solar Pica aspira a inyectar 90 megavatios al Sistema Interconectado del Norte Grande con una inversión de 228 millones de dólares.

En Antofagasta, un poco más al sur, pero todavía 1.700 kilómetros al norte de Santiago, la estatal Corporación Nacional del Cobre (Codelco) inauguró en junio del año pasado Calama Solar 3, la primera planta fotovoltaica industrial del país destinada a abastecer de electricidad las zonas donde opera la mina Chuquicamata.

La planta cuenta con un megavatio de potencia instalada y permitió reducir las emisiones de dióxido de carbono en 1.680 toneladas por año, según Codelco.

El interés de las empresas mineras por el sol aparece mientras estas ven fracasar uno tras otro planes energéticos tradicionales para abastecer su crecimiento, la mayoría de las veces por fallos judiciales que objetaron sus impactos ambientales.

Los costos de la energía subieron siete veces en la última década. Y la minería debe mostrar alguna reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

REVE

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