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Chile

Lunes 09 de Junio de 2014.- De los 31 países que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Chile es el que menos energía per cápita consume.

Así, cada persona ocupa 1.873 kg de equivalente de petróleo frente a 4.490 de los países de esta organización, según las últimas cifras disponibles a 2012. Lo anterior representa el 40% del consumo promedio en esos países y está a un nivel similar al que tenía España el año 1986 o Japón en 1968.

Sin embargo, y tomando en consideración las dificultades que tiene Chile en generación de energía, la Agenda Energética pone como meta fomentar el uso eficiente, estableciendo una meta de ahorro de 20% al 2025, considerando el crecimiento esperado en el consumo para esa fecha.

Para eso, buscará fomentar el aprendizaje en torno a la eficiencia e inculcar temas tan simples como que un refrigerador estándar para una familia chilena cuesta $240.000 si es clase A++, y $220.000 si es clase B. Pero el primero gasta $19.000 menos anuales que el clase B, con lo que el mayor precio se paga en un año. Esta es una de las tantas medidas que buscan informar a la población, asumiendo que es la suma de detalles lo que genera un ahorro considerable en energía.


Bajar el 20%

La implementación de medidas de eficiencia permitiría ahorrar un total de 20.000 GWh/año, lo que equivale a una capacidad instalada a carbón de 2.000 MW. “La prioridad es que no se desperdicie energía”, puntualiza Ignacio Santelices, encargado de la división de Eficiencia del Ministerio de Energía.

El Gobierno creará una ley de eficiencia energética que contemplará tres áreas: industria y minería; hogares, pequeñas industrias y comercios; y el sector público. Para implementarla se estudiaron modelos como el japonés, país que ocupa un noveno de la energía que usa China y es líder en la materia, precisamente, porque viene impulsando medidas como políticas gubernamentales desde 1973. También miran el ejemplo de California, que es uno de los casos más exitosos a nivel mundial en términos de lograr un desacople entre el crecimiento económico y el consumo de energía.

Todavía en Chile la incorporación de medidas de buen uso de energía es débil, tanto en el sector público como en el privado. Por eso, en el ministerio están desarrollando protocolos nacionales de medición y verificación que permitan hacer visibles los beneficios de la eficiencia ya que, entre otras medidas, amortigua el impacto en los precios.

Como medidas de corto y mediano plazo, harán el recambio de 200 mil luminarias, proyectos de mejoramiento de las condiciones térmicas en centros de salud, y harán un proceso de diálogo y participación para estas implementaciones con un amplio acuerdo ciudadano, indican en el ministerio. “Al hablar de eficiencia energética no estamos hablando de ahorrar energía, sino más bien de hacer un buen uso de lo que tenemos sin afectar, o mejorando, la calidad del servicio.

Es decir, en algunas ocasiones no vamos a gastar menos energía sino gastar lo mismo, pero para dar mejores prestaciones”, señalan.

Emol

Portal Minero