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Perú

Paquete de medidas buscaría reducir los costos de transacción, disminuir la burocracia e impulsar la inversión en minería, energía y telecomunicaciones.

Viernes 13 de Junio de 2014.- A menos de dos meses de cumplir su tercer año de gobierno, el Presidente peruano, Ollanta Humala enfrenta un gran desafío. El crecimiento de la economía, que promedió 6,5% en la última década, está frenándose, principalmente por el retraso en el inicio de los proyectos mineros que debían comenzar en 2014, a causa de los bajos precios y la menor demanda de los metales. De hecho, este lunes se conocerá el índice de actividad económica de abril, que según las proyecciones de Bloomberg, habría crecido apenas 2% (la misma cifra que la anunciada por Chile para ese mes), con lo cual se transformaría en la expansión más débil desde octubre de 2009 en esa economía.

Ante esto, el gobierno anunció el miércoles en la noche que pronto enviará al Congreso un paquete de reformas para estimular el crecimiento. Entre las medidas, el mandatario dijo que se realizarían cambios en el sistema tributario para reducir los costos de transacción, se buscará reducir la burocracia y se impulsará la inversión en minería, energía, telecomunicaciones. El gobierno estima que las medidas podrían destrabar USD 11 mil millones de inversión en el sector de hidrocarburos.

Y ayer, el Ministro de Economía y Finanzas, Luis Miguel Castilla, entregó más detalles. Por ejemplo, sostuvo que Perú reducirá las deudas tributarias “incobrables” de empresas locales por unos USD 7.000 millones y que se reducirán las multas laborales por un período de tres años, lo cual representa una disminución adicional de más de USD 358 millones para las empresas. Con todo, este paquete permitirá aumentar de 1,5 a 3 puntos porcentuales el crecimiento del PIB en los próximos dos a tres años, estimó el Ministro.

El anuncio fue bien recibido por el empresariado. “Confiamos que el proyecto que se presente en los próximos días en el Congreso sea lo que efectivamente se necesita y que este Congreso lo apruebe”, dijo el Presidente de la Confederación de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Alfonso García Miró, a la agencia Andina.

Los economistas también aplaudieron el anuncio. “Nos pareció favorable porque apunta a temas estructurales con medidas que favorecen el entorno de los negocios por el lado de la oferta. El impacto será permanente y en el corto plazo el impacto será positivo porque es contracíclico”, dijo el economista de BBVA Hugo Perea. “Si este paquete se aprueba rápidamente en el Congreso podría tener un efecto positivo sobre las expectativas empresariales. De ser así, veríamos retomar impulso la inversión”, apuntó.

Según la última encuesta del Banco Central de Parú, el índice de expectativas empresariales llegó a 54 puntos en abril, un leve aumento tras los 53 puntos del mes anterior, pero muy por debajo de los 60 puntos del mismo mes del año anterior.

En eso coincide el economista Federico Barriga, analista de Economist Intelligence Unit para Perú, aunque con reparos. “Toca temas interesantes que necesitan mejoras como la ‘tramitología’ y que sí pueden dar resultado. Pero no trata muchas reformas esenciales para tratar por ejemplo la informalidad laboral que es altísima pero que es un tema políticamente muy difícil. Lo que sí puede es darle empuje a los programas de infraestructura que están ahora en proceso de licitación”, explicó.


Sólo un bache

Con esto, ¿será la desaceleración algo temporal o estructural? A juicio de Barriga tiene un poco de ambos. “Como los precios de los commodities han bajado hay menos ingresos por exportaciones y posiblemente menos inversión a mediano plazo en minería. Pero también ya hay señales de que la economía está llegando una nueva etapa de desarrollo donde ya depende más de mejoras en productividad. Y ahí sí hay problemas estructurales como una educación muy mala y deficiencias en infraestructura e instituciones”, dijo.

Para Guerrero, en cambio, la desaceleración es algo coyuntural. Según explica, este año es de transición, dado que culmina un largo ciclo de inversión minera, pero inicia un nuevo ciclo de inversión en infraestructura, cuya maduración se prevé para el periodo 2015-2016. “Debido a ello la naturaleza de la desaceleración es emporal. Las autoridades vienen impulsando el otorgamiento de concesiones y licitaciones, comprometiendo inversiones futuras por cerca de USD 5.000 millones en 2013 y esperando comprometer USD 11.500 millones adicionales en el presente año”, asegura Guerrero.

El FMI también es optimista: anticipa un crecimiento promedio de 5,8% para los próximos cinco años, uno de los más acelerados de Latinoamérica.

De todas maneras, uno de los principales desafíos será hacer frente a la inflación. Si bien esta se desaceleró en abril, acumuló un ritmo anual de 3,5%, superando por cuarto mes consecutivo el rango meta (de entre 1% y 3%) y elevando la probabilidad de que el ritmo inflacionario supere el 3% a mediados de año.

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