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Chile

El nuevo Presidente Ejecutivo tendrá que alinear intereses muy diversos para sacarle el mayor rendimiento a la Estatal. De no lograrlo, le dará argumentos a quienes quieren privatizarla.

Jueves 21 de Agosto de 2014.- Nelson Pizarro arribará a la Presidencia Ejecutiva de Codelco el primer día de septiembre. Pero desde que se dio a conocer su nombre, e incluso antes, se ha dedicado a organizar el mosaico de lo que es hoy la empresa estatal. Todo ello en silencio, acudiendo a viejos amigos y conocidos, mientras el ex Director de la Corporación, Andrés Tagle, y el representante de los trabajadores en el Directorio, Raimundo Espinoza, intercambian cartas en El Mercurio sobre el rol de los mineros en el futuro de la empresa.

Pizarro no accedió de buenas a primeras a la compañía. Antes de asumir, el Gobierno le aseguró el capital base para financiar los proyectos de la compañía. Que un Gobierno decida desviar USD 4.000 millones que pueden ir a planes sociales con el fin de rentabilizar un pedazo de cerro, es prácticamente inédito. Una apuesta arriesgada que sólo se explica por el convencimiento del Ejecutivo de que esta empresa pública puede hacer las cosas mejor que una privada.

También ha sido importante la voluntad que han expresado los trabajadores de cooperar para cumplir con el objetivo de que sea una empresa pública exitosa. Con este tipo de señales, Pizarro decidió a los 73 años culminar su carrera a cargo de la empresa productora de cobre más grande del mundo. “Un honor”, dice él. Pero también un jaleo de marca mayor.

El dilema que ahora enfrenta Pizarro es que, si bien ya no tiene mayores problemas para financiar los USD 23 mil millones en inversiones que involucra el plan quinquenal, debe encarar el desafío de gastar bien esa cantidad de dinero. Y para ello debe cuidar tanto las operaciones como echar a andar los cuatro proyectos estructurales que le deberían dar viabilidad a la estatal.

A nivel de terreno se dice que Nelson Pizarro no debería tener grandes problemas. Conoce perfectamente las dificultades de la operación. El tema es si reordenará las actuales Vicepresidencias o arriará con los bueyes que tiene, porque no cuenta con mucho tiempo. Hay cuatro Vicepresidencias claves –además de las dos de operaciones– para sortear de buena forma los próximos cuatro años.


Vicepresidencias Clave

En primer lugar y por la magnitud de los recursos que administra, la Vicepresidencia de Administración y Finanzas es muy estratégica, y está a cargo de Iván Arriagada en la actualidad. Debajo de ella penden Contraloría, Abastecimiento y Empresas Contratistas. Resulta ilógico a simple vista que el encargado de ejecutar el presupuesto, se controle a sí mismo. Por lo tanto, Contraloría podría salir de este paraguas. Abastecimiento es otra Gerencia a la que, por los montos que involucran las compras de Codelco, hay que tenerle ojo. Por último, la relación con las empresas contratistas es clave: los sindicatos de éstas se hallan fuertemente organizados y negocian acuerdos marco con sus empresas, donde Codelco hace las veces de “facilitador”.

En segundo lugar, la Vicepresidencia de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad, que fue creada bajo la presidencia de Diego Hernández, tiene cada vez más peso. Esta se encarga de las relaciones con las comunidades donde opera Codelco y es una gran caja hacia el exterior. Allí estaba Juan Pablo Schaeffer, pero se retiró en agosto del año pasado y fue reemplazado por René Aguilar, quien venía de la Dirección de Seguridad y Salud del internacional Council of Mining and Metals.

La Vicepresidencia de Proyectos también cumple un rol relevante, porque es la responsable de echar a andar las iniciativas de modernización y crecimiento de Codelco. Allí radica el proyecto de mina subterránea de Chuquicamata, el Nuevo Nivel Mina El Teniente, la Expansión de Andina, y Sulfuros Radomiro Tomic-Fase II.

Finalmente está la Vicepresidencia de Recursos Humanos que se encuentra en manos de Jaime Pérez de Arce, no muy querido desde el minuto que lo nombró Thomas Keller (removido a mediados de junio). Algunos dan por descontado que saldrá apenas entre Pizarro a la empresa, pues necesita a alguien que ayude a abrir un espacio de diálogo y recupere las confianzas. No sólo con los más de 19.000 trabajadores propios, sino también con los trabajadores externos.


Una Familia

En Codelco, de cierta manera, se forma o no parte de la familia, y quienes son ajenos a ella, pueden contar o no con la estima familiar. Las relaciones entre los distintos actores son profesionales, pero también políticas y dependen mucho de los vínculos personales. Ni Diego Hernández ni Thomas Keller lograron encajar en la cultura de la corporación.

Raimundo Espinoza, quien es el Presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) y ocupa un puesto en el Directorio de Codelco en representación de los trabajadores, nunca se entendió con el Vicepresidente Corporativo de Recursos Humanos, Sebastián Conde. Presionó para que lo sacaran y Keller lo reemplazó por el socialista Pérez de Arce. “Keller creyó que con ese nombramiento se ganaba el corazón de Espinoza, pero éste no se compró el regalo”, dice una fuente.

La verdad es que las relaciones estaban bastante dañadas porque tanto Hernández como Keller intentaron saltarse a los sindicatos y negociar individualmente con los trabajadores. Recortaron beneficios e instalaron en la negociación colectiva un plan de salud y un plan previsional como opción que marcaba un cambio frente al modelo protector acordado durante años en los contratos colectivos. A lo que se sumó que echaron trabajadores.

Si bien los sindicatos accedieron a estos cambios, no había posibilidad alguna de que Keller continuara al mando durante el gobierno de la Nueva Mayoría. Menos aún cuando ello no había sucedido en ninguna Gerencia General de ninguna empresa estatal. Espinoza fue clave en la caída de Keller, sobre todo a nivel político. Pero el que le dio fuertes dolores de cabeza fue el Presidente de la Federación de Supervisores y Profesionales de Codelco (FESUC), Ricardo Calderón. Este sicólogo, ligado al PC, judicializó los problemas, principalmente los que tenían que ver con Chuquicamata.

Tanto los supervisores como los operarios de Codelco son importantes a la hora de aumentar la productividad de la empresa y, con ello, bajar los costos. Pero tan relevantes como los trabajadores propios, hoy en día son los trabajadores externos para la empresa estatal. Sí o sí, Pizarro tiene que contar con el compromiso de sindicatos poderosos como el Sindicato Nacional de Montaje Industrial (Sinami), que pacta con las empresas tarifas y beneficios para sus socios cada vez que se echan a andar nuevos proyectos. Estos acuerdos se incorporan en las bases de licitación de las mineras.

Con un total de 60.000 integrantes distribuidos en todo Chile, el Presidente del Sinami es Robert Saldía y otro dirigente de peso histórico es Miguel González. Competidores de Sinami son Sitrac y Sitreco, que suelen extremar las demandas y causar más de alguna fuga de socios desde los montajistas industriales. Codelco empleó en 2013 a 24.556 trabajadores de empresas contratistas de inversión.

Y el otro actor relevante es la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), que formó Cristián Cuevas alrededor de 2007. Este dirigente comunista tuvo la habilidad de reunir bajo su alero a varios sindicatos de empresas contratistas, que pueden ir desde el arriendo de equipo hasta aseo y alimentación. A nombre de ellos negoció un acuerdo marco, respaldado por Codelco, donde se señala a cada empresa contratista las condiciones mínimas que les debe dar a sus trabajadores.

Hoy Cuevas se maneja en las esferas diplomáticas como encargado laboral, siendo reemplazado por Manuel Ahumada (35 años), también del PC. Se le define como un tipo cerebral, bien formado y menos empático que Cuevas. Durante años, Cuevas trató de llegar a las empresas privadas y no lo consiguió. Ahumada sí lo logró y con una empresa considerada dura como es Anglo American, la que a inicios de 2014 tuvo que acceder a un acuerdo marco que resultó ser 30% más caro que el convenido con Codelco un año antes. Si bien son fuertes, también sufren escisiones como todos los demás.

En 2013, había 26.523 trabajadores de empresas contratistas de operaciones y servicios en las instalaciones de la Corporación.


La alta esfera

Ahora bien, la verdad es que los trabajadores no lograron alejar a Diego Hernández, lo que hizo insostenible su permanencia fue el directorio de Codelco, formado por 9 miembros. “Me gusta ser el cocinero principal”, graficó cuando quiso explicar el motivo de su renuncia. Thomas Keller logró navegar de mejor forma por estas aguas.

Obviamente, hay tres Directores que ya no son los mismos, pero los designados por la Presidenta Michelle Bachelet no necesariamente serán un gran apoyo para Pizarro. Óscar Landerretche en su calidad de presidente todavía tiene que afianzar su liderazgo tanto en esa mesa como hacia el interior de la compañía. Dante Contreras es una incógnita, pero nadie duda de su inteligencia. La que no ha generado grandes simpatías es Laura Albornoz en este corto tiempo, quien ha sido “excesivamente proactiva”, señalan cercanos a la empresa. Puede que pese cierto machismo en la forma de evaluarla, pero los comentarios adversos son más numerosos que los favorables. Y si bien el directorio terminó votando por unanimidad el nombramiento de Pizarro, está lejos de ser territorio amigo.

Si alguien debe definir la tarea principal de Pizarro para el corto y mediano plazo, es posible decir que será alinear intereses tan diversos como los de los ejecutivos, supervisores, trabajadores, pueblos originarios, ambientalistas, parlamentarios, partidos políticos, directorio y gobierno tras el objeto de sacarle el mayor rendimiento a Codelco. Si no lo logra, el independiente Nelson Pizarro les dará un buen argumento a quienes quieren privatizarla.

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