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Chile

CSIRO Chile entregó su “Encuesta Nacional de Percepciones sobre la Minería”, en la que explora las claves para obtener y desarrollar la llamada Licencia Social.

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Miércoles 03 de Septiembre de 2014.- “Hoy no es suficiente solo cumplir con las legislaciones, las comunidades requieren mucho más que eso”. Con estas palabras comenzó Kieren Moffat, Líder del área Minería y Sociedad de CSIRO, la presentación de la “Encuesta Nacional de Percepciones hacia la Minería en Chile. La entidad es una asociación público-privada de investigación científica con sede en Australia, pero que ha extendido sus redes en numerosos países.

El estudio buscó examinar la relación que existe hoy entre la minería y la sociedad chilena, analizando diversos factores que influyen en la confianza y aceptación de las compañías mineras, la labor de las autoridades y otros actores relevantes del sector; en la línea de favorecer que estos agentes puedan mejorar sus estrategias para obtener y mantener la denominada “Licencia Social para operar”.

Como explica Orlando Jiménez, Director Ejecutivo en Chile de CSIRO, “este es un tema de la mayor relevancia, porque lo que hemos visto en los últimos años en el país es que está siendo cada vez más difícil hacer converger los intereses empresariales con los intereses de las comunidades donde se emplazan los proyectos”.

La encuesta ya cuenta con antecedentes en diversos países, en los que ya ha acumulado una muestra cercana a los 12 mil entrevistados. De ellos, casi 1.600 corresponden a chilenos y chilenas que participaron del proceso a lo largo de todo el país.


Reparar las Confianzas

La actividad –que se realizó este martes en el Auditorio del Edificio de la Industria-, contó con la participación de la Ministra de Minería, Aurora Williams, quien destacó la importancia de “conocer las percepciones de las personas que viven en regiones con gran actividad minera, pero también de quienes viven en otras regiones”.

En este sentido, agregó la autoridad, es clave “que las empresas se relacionen  con los actores sociales en una etapa mucho más temprana de lo que se hacía hace algunos años atrás”, a fin de poder “influir positivamente en las percepciones de la comunidad” a través de estos lazos. “Es más probable que los actores sociales duden de una empresa que no conocen”, dijo Williams, y llamó a los diversos actores a un acercamiento “proactivo y con un fin de relación permanente, hacia las comunidades con las que conviven en los distintos proyectos.

La opinión es compartida por el Presidente Ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino: “Hay un tono y un dialogo que tenemos que crear de nuevo con la sociedad, de manera muy distinta. O tomamos lo que nos están diciendo, o esto está condenado a estar paralizado”, advirtió el líder gremial, que también tomo parte de la discusión sobre los resultados de la encuesta.


El Estudio

Para la realización de esta encuesta CSIRO distinguió cuatro macro-zonas: Norte, Centro, Sur y Metropolitana; y áreas “mineras” de otras que fueron categorizadas como “no-mineras”.

En todas ellas, la aprobación de la minería muestra niveles positivos; con una valoración que promedió 3,51 en una escala de 1 a 5. Entre los factores clave que  explicarían este resultado se cuentan el empleo y los beneficios para las comunidades locales mineras, las mejoras en materia de infraestructura y los réditos económicos para el país en general, indicó CSIRO Chile.

Entre las materias en las que el sector estaría en deuda, por otro lado, resaltó la percepción de las personas sobre cómo se distribuye lo que generan las iniciativas mineras; y en cuanto a la real capacidad de la ciudadanía para participar en las decisiones relacionadas con la actividad, que  se ubicó por debajo del punto medio en la escala utilizada. Existe una “sensación de que no se les pone atención, no se les escucha, no se les toma en cuenta a la hora de tomar decisiones”, complementó el expositor.

Agrega Orlando Jiménez que “hay una desconfianza o falta de credibilidad de los chilenos en cuanto a la capacidad que Gobierno y la industria tienen de escuchar y entender cuáles son sus necesidades”. “La gente quiere ser parte de la construcción de las definiciones que le afectan”, refuerza sobre este punto Ximena Abogair, Directora de ONG Casa de la Paz.

Según los resultados, sin embargo, hay una percepción positiva de las personas sobre su propia capacidad para asegurar que la industria haga lo correcto.


Conclusiones

El análisis de CSIRO concluyó en este sentido que, en el caso de nuestro país, lograr una mejor percepción dependerá fundamentalmente de generar mayor espacio para la participación de los ciudadanos, y de que se avance en la equidad respecto de quienes reciben los beneficios. “Contar con una Licencia Social dependerá de que gobierno e industria trabajen en conjunto para dar forma a un enfoque receptivo y equitativo”, puntualiza el informe.

En palabras de Jiménez, “hoy día no se trata de ‘repartir platas”: “La calidad del vínculo que se establece es el factor claveque explica la construcción de confianzas”, señaló.

Por otro lado, la capacidad de las autoridades, la legislación y la regulación para asegurar que la minería cumpla sus obligaciones; también son aspectos prioritarios para generar mayor confianza y elevar los niveles de aprobación por parte de la ciudadanía. “Las instituciones no están representando los intereses de las personas, respecto de cómo ellas creen que se deberían hacer las cosas”, apuntó Kieren Moffat.

Para la Ministra Williams, la responsabilidad debe ser compartida con las mineras: “cuando una empresa no respeta las regulaciones, se genera una percepción general”, explica la Secretaria de Estado, y agrega que un aspecto crítico es poder disminuir la judicialización de los proyectos, pues “su demora no solo afecta a la realización de los proyectos”, y es otro de los factores que repercute negativamente en la percepción sobre el sector.

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