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Chile

El informe elaborado por académicos de la Pontificia Universidad Católica señala que en 2025 el país podría ser responsable del 75% de la producción adicional de cobre del mundo.

Lunes 06 de Julio de 2015.- Un análisis detallado sobre la situación actual y las proyecciones de la minería chilena realizó el Centro de Investigación en Minería de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CIEM-UC). El informe se titula “Potencialidades y Desafíos para la Minería del Cobre Chileno a 2035”.

Según uno de los autores del estudio, el académico Gustavo Lagos, Chile  podría ser responsable del 75% de la producción adicional de cobre del mundo para 2035.

La mirada es optimista pese al ciclo que vive hoy el sector. Si bien hay proyectos suspendidos y un precio del cobre promediando los USD 2,69 la libra, Lagos cree que si los proyectos se concretan, Chile “aportaría en 2025 cerca de tres millones de toneladas adicionales de las cuatro que produciría el mundo”, indica en el estudio. “Un escenario óptimo para la minería del cobre chileno a 2035”.

Bajo este escenario y esta mirada, el académico sostiene que la producción máxima de cobre fino llegaría a 9,54 millones de toneladas en los próximos 10 años, lo que según el medio representa un alza de 66% respecto de la producción de 2014, cuando se produjeron 5,74 millones de toneladas de cobre fino.

Para que esto suceda, Gustavo Lagos cree que se requiere un mayor precio del cobre desde 2017, que se podría dar debido a un déficit profundo de cobre en el mercado. Por otra parte, también se necesita que la incertidumbre regulatoria se termine y “ello supone condiciones políticas e institucionales que están lejos de alcanzarse en la actualidad”.

Según el académico, esta incertidumbre se refleja en la estimación de la cartera de proyectos para el sector, porque mientras en 2012, Cochilco proyectaba inversiones por USD 110 mil millones, en 2014 esta cifra bajó a USD 16.399 millones como detalló el Consejo Minero.

Pese a esto recalca en La Tercera que las potencialidades de la minería chilena del cobre siguen intactas, “es por ello que es relevante analizar las potencialidades y desafíos que ésta tendría si pudiese desarrollarse en su totalidad”. De todas formas para llegar a la meta, Lagos cree que se deben concretar todos los proyectos que se contemplaban hace tres años.

Como ejemplo indica que es importante que Collahuasi desarrolle su ambiciosa ampliación y cree también que Escondida debe poner en marcha su nueva concentradora -en reemplazo de Los Colorados- el 2023.

Por otra parte espera que se avancen proyectos como Relincho, de la canadiense Teck y que Los Pelambres le dé el visto bueno a su ampliación marginal que se esperaba hacia 2019.

En cuanto a Codelco se refiere a la importancia del desarrollo de Quetena, necesario como planteó para darle continuidad al rajo de Chuquicamata y la ejecución de Andina 244, expansión que la estatal también está analizando.

Si todo esto se concreta y se logra avanzar en las mejorías del sector, el académico de la UC cree que el sector minero podía crecer a una tasa de 4,7% anual promedio entre 2014 y 2025, por sobre el 3,3% que se espera para este año.

“En este escenario óptimo, la minería crecería más rápido que el conjunto de la economía hasta 2025, continuando como motor económico del país. Por ello, el aporte al ingreso fiscal se elevaría nuevamente. Sin embargo, no llegaría a los niveles que alcanzó en 2006, 2007 y 2011”, indica agregando que con esto la inversión de la industria podría ser incluso mayor a los USD 100 mil millones estimados por Cochilco hace unos años.

Lagos explica que “debido al tamaño que ha adquirido la minería, incluso con un crecimiento más pausado que lo estimado en este escenario óptimo, la industria seguirá influenciando en cerca de un quinto del PIB del país, mediante la producción e inversión minera, y el efecto directo e indirecto que genera”.

A pesar de esto y respecto de la década subsiguiente, 2035, en su estudio Lagos cree que habrá un descenso en el ritmo productivo por una carencia de nuevos “megadescubrimientos”, entre otros factores.

La mirada del gobierno y el empresariado.

Frente a este estudio y mirando con más calma las cifras, la ministra de Minería, Aurora Williams, señaló a La Tercera que si bien Chile seguirá siendo el líder mundial en este sector, también cree que el país estaría por debajo de los ocho millones de toneladas de cobre al año 2025.

“Para llegar a un escenario de 9,5 millones de toneladas se deberían concretar todas las iniciativas actualmente existentes en el catastro de proyectos e incorporarse algunas que están en etapas de revisión o muy preliminares de ingeniería, lo que resulta complejo, dado el escenario financiero internacional que afecta a las compañías mineras”, explica.

Algo similar es lo que plantea el gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Alvaro Merino, quien indicó al mismo medio que Lagos es demasiado optimista, pero que el sector se encuentra expectante para seguir creciendo.

“Para ello, en todo caso, se requiere dar un impulso robusto a la inversión minera. Es importante acelerar los procesos en el otorgamiento de permisos, aumentar la oferta de energía, disminuir sus precios, asegurar el abastecimiento de agua y continuar avanzando en la relación con las comunidades desde etapas tempranas de los proyectos”, indica sosteniendo que es importante “explicitar a los agentes económicos, en forma clara y nítida, la ruta a seguir en el mediano plazo, lo cual generará un mayor grado de confianza hacia el futuro”.

Pese a esto, recalca que Chile seguirá siendo el mayor productor de cobre del mundo. Esto, “aun cuando parte relevante de la carpeta de inversiones este detenida o en revisión y la inversión proyectada haya disminuido sustancialmente para los próximos años”, señala.

 

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