Según las últimas proyecciones de Cochilco, el consumo eléctrico de la minería del cobre pasará de 27,6 TWh en 2025 a 33,2 TWh en 2034. Expertos aseguran que este escenario obligará a las faenas a buscar nuevas fórmulas para gestionar sus costos energéticos y apuntan al autoconsumo solar como una alternativa especialmente atractiva para la mediana minería.

La minería chilena necesitará cada vez más electricidad para producir cobre. Así lo revela el último informe Proyección del consumo de energía eléctrica de la minería del cobre 2025-2034, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que anticipa que la demanda del sector aumentará 20,2% durante la próxima década, pasando de 27,6 TWh en 2025 a 33,2 TWh en 2034.
El incremento resulta especialmente significativo al compararlo con la producción: para el mismo período, Cochilco proyecta un crecimiento de solo 8,3% en la producción de cobre. Es decir, las necesidades eléctricas avanzarán a un ritmo superior al de la producción, producto de cambios estructurales que está experimentando la actividad minera.
Entre ellos destaca el mayor consumo asociado al proceso de concentración, que hacia 2034 requeriría 18,1 TWh y representaría cerca del 55% de toda la electricidad utilizada por el sector. A ello se suma el creciente uso de agua de mar, cuyo consumo eléctrico alcanzaría los 5,4 TWh hacia el final del período.
Para Víctor Belmar, gerente general de BLP Chile, empresa especializada en el desarrollo e implementación de soluciones de energía solar para instalaciones industriales, estas cifras ponen sobre la mesa un desafío que será cada vez más relevante para las faenas: cómo enfrentar una operación que requerirá más electricidad sin que ese incremento se traduzca necesariamente en una mayor exposición a los costos energéticos.
“Si la demanda eléctrica de la minería crecerá a un ritmo superior al de su producción, la energía pasa a ser una variable todavía más estratégica para la competitividad de las operaciones. En la mediana minería existe una oportunidad importante de aprovechar superficies disponibles dentro de las propias faenas para generar parte de esa electricidad mediante energía solar y reducir así su dependencia de la red”, explica Belmar.
Generar energía dentro de la propia faena
Las cifras de Cochilco muestran que el desafío energético no es menor. En 2024, 49 operaciones de la gran y mediana minería, además de fundiciones y refinerías, consumieron en conjunto 199.452 terajoules (TJ) de energía. De ellos, 102.307 TJ correspondieron a electricidad.
Frente a este escenario, una alternativa es avanzar en sistemas fotovoltaicos destinados al autoconsumo, especialmente en operaciones cuya demanda energética durante el día coincide con las horas de mayor generación solar.
A diferencia de los grandes proyectos energéticos destinados a inyectar electricidad al sistema, este modelo permite producir energía directamente en el lugar donde será utilizada, aprovechando techos, terrenos y otras superficies disponibles dentro de las instalaciones. Para la mediana minería, además, permite abordar la transición energética a escala de cada operación y de acuerdo con sus necesidades específicas de consumo.
Para Belmar, el crecimiento proyectado de la demanda eléctrica abre también una discusión más amplia sobre cómo la mediana minería enfrentará sus necesidades energéticas durante los próximos años. En ese escenario, combinar el suministro tradicional con soluciones de generación renovable dentro de las propias faenas puede transformarse en una herramienta para contener costos, aumentar la autonomía energética y avanzar en los objetivos de descarbonización del sector.
“Chile cuenta con uno de los mejores recursos solares del mundo y buena parte de la actividad minera se desarrolla precisamente en las zonas donde ese potencial es mayor. El desafío ahora es lograr que esa ventaja también se traduzca en energía generada y consumida directamente por las operaciones”, concluye Belmar.



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