El proyecto ubicado en la Región de Atacama continúa su proceso de exploración con miras a obtener financiamiento internacional para completar nuevas campañas de sondajes. Su carácter polimetálico, con presencia de tierras raras, cobalto, titanio, cobre y oro, lo proyecta como una iniciativa con alto potencial para responder a la creciente demanda mundial de minerales críticos.

En un escenario donde la transición energética, la electromovilidad y el desarrollo tecnológico han incrementado la demanda global por minerales críticos, Chile comienza a mirar más allá de su tradicional liderazgo en cobre y litio.
En ese contexto, el proyecto Flor de Oro Azul, ubicado en la comuna de Freirina, en la Región de Atacama, busca abrirse camino como una alternativa de desarrollo para recursos estratégicos como las tierras raras y el cobalto.
La iniciativa, impulsada por SCM Estefanía, acumula más de tres décadas de trabajo y actualmente atraviesa una de las etapas más relevantes de su historia: la obtención de la certificación internacional NI 43-101, requisito fundamental para acceder a mercados de financiamiento especializados y continuar avanzando en la exploración del yacimiento.
Según explica a Portal Minero Sofía Riff Sfeir, CEO de SCM Estefanía, el proyecto nació en 1990 como una iniciativa familiar enfocada inicialmente en la búsqueda de titanio y cobre, pero el desarrollo de los estudios geológicos permitió descubrir un potencial mucho mayor.
“Provengo de una familia minera y mi padre comenzó con la idea de obtener titanio y cobre. Con el paso de los estudios nos dimos cuenta de que no solo existían esos minerales, sino también cobalto, tierras raras, oro y otros recursos de gran valor”, señala.
Uno de los aspectos que distingue a Flor de Oro Azul es que su desarrollo se ha financiado íntegramente con capitales propios, permitiendo avanzar de manera gradual conforme se han ido completando las distintas etapas técnicas.
Actualmente, el proyecto se encuentra en proceso de responder observaciones realizadas durante la presentación de la certificación NI 43-101 ante la Bolsa de Metales de Toronto, paso que permitirá acceder a plataformas de inversión destinadas a proyectos emergentes.
“Estamos trabajando en dos observaciones que recibimos para poder ingresar a la plataforma de proyectos emergentes con capitales canadienses. Eso nos permitirá financiar la etapa de sondajes, determinar con mayor precisión dónde se encuentran los minerales y cuantificar completamente el proyecto”, explica Riff.
Un proyecto con múltiples minerales estratégicos
El principal atributo de Flor de Oro Azul radica en su carácter polimetálico, condición que permite la presencia simultánea de diversos minerales considerados críticos para las industrias del futuro.
Además del cobre y el titanio, el proyecto contempla recursos de cobalto, oro y tierras raras, materiales cuya demanda internacional continúa creciendo debido a su utilización en tecnologías asociadas a energías limpias, almacenamiento energético, inteligencia artificial y fabricación de componentes electrónicos.
Para la ejecutiva, esta diversidad representa una ventaja competitiva importante frente a otros proyectos de exploración.
“Hoy el mundo está demandando minerales críticos como las tierras raras y el cobalto. El cobalto permite potenciar las baterías de litio y las tierras raras son fundamentales para la inteligencia artificial y múltiples desarrollos tecnológicos”, afirma.
A ello se suma una característica geológica que, según la compañía, diferencia a Flor de Oro Azul de otros depósitos conocidos.
“Las tierras raras están presentes en mineral y no en arcillas iónicas. Eso representa un desafío geológico importante, pero también abre una oportunidad para profundizar los estudios y desarrollar un proyecto de características únicas”, agrega.
Permisos, inversión y patentes: los desafíos de la exploración
La ejecutiva identifica tres factores que, a su juicio, limitan actualmente el desarrollo de la exploración minera en Chile: la necesidad de atraer inversión, la lentitud de los permisos y el aumento en el costo de las patentes mineras.
“Existen proyectos como Flor de Oro Azul y seguramente hay otros en Chile, pero faltan capitales para desarrollarlos. Si contáramos con ese financiamiento, el país podría transformarse en una potencia en minerales críticos”, afirma.
Respecto de la tramitación ambiental y sectorial, plantea que los tiempos actuales dificultan el avance de nuevos proyectos.
“Es muy importante acelerar los permisos. En Chile los procesos son demasiado largos y eso retrasa el desarrollo de iniciativas que podrían comenzar con producciones menores mientras avanzan hacia etapas de mayor escala”, sostiene.
Otro de los temas que preocupa a la ejecutiva es el impacto que ha tenido el incremento de las patentes mineras sobre los pequeños productores.
“Las patentes están ‘ahorcando’ a muchos pequeños mineros. Nosotros hemos podido financiarlas, pero hay personas que han conservado sus pertenencias mineras durante años y hoy no pueden costearlas. Es muy difícil exigir estudios cuando gran parte de los recursos se destinan al pago de esas patentes”, advierte.
Un crecimiento planificado
La estrategia de desarrollo del proyecto contempla avanzar de manera progresiva, comenzando con un sector de menor escala para generar los recursos necesarios que permitan financiar las etapas siguientes.
De acuerdo con los resultados preliminares de la certificación NI 43-101, se identificaron tres sectores mineralizados con distintos niveles de desarrollo potencial.
“La certificación detectó tres targets mineralizados. La idea es comenzar con el más pequeño, que requiere menos permisos y permitiría generar recursos para avanzar hacia un segundo proyecto de escala mediana y posteriormente desarrollar el de mayor tamaño, correspondiente a gran minería”, señala Riff.
El proyecto se emplaza en un territorio con una extensa tradición minera y con condiciones logísticas que podrían facilitar su desarrollo futuro.
La cercanía con el puerto de Huasco permitiría, eventualmente, disponer de infraestructura para la exportación de minerales, mientras que la construcción de instalaciones complementarias podría generar nuevas oportunidades laborales y dinamizar la economía regional.
En ese sentido, Riff sostiene que el impacto del proyecto va mucho más allá de la extracción minera.
“La ubicación es estratégica porque Huasco cuenta con puerto para la exportación del mineral. Además, se podría instalar una planta desalinizadora para abastecer de agua al proyecto. Todo eso implica mayor generación de empleo, desarrollo para proveedores locales e impulso económico para la región”, concluye la ejecutiva.
Para ver la entrevista completa de la CEO de SCM Estefanía, Sofía Riff, pincha aquí.



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