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Alberto Salas, Presidente Sonami

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La minería chilena ha crecido sostenidamente durante las últimas décadas. Sólo en los últimos nueve años contribuyó con el 15% del PIB que registró Chile en este período, generó el 59% de la totalidad de las exportaciones nacionales y aportó el 20% de los ingresos fiscales. Tal ha sido la creciente importancia del sector, que hoy es un pilar indispensable para nuestro desarrollo económico y social.

Para continuar este camino ascendente es necesaria una economía próspera. Sin embargo, las proyecciones en este sentido, a corto plazo, no son optimistas.

Este año tendremos una tasa de crecimiento de sólo 1,8%, un aumento de la inflación y, lo más inquietante, una sostenida caída en la inversión. Además, la formación bruta de capital ya registra cinco trimestres consecutivos con crecimiento negativo, lo que tiene consecuencias en el crecimiento futuro de la economía. Todo esto hace que el modesto crecimiento de la economía nacional sea preocupante.

Para revertir esta situación y dar un impulso a la inversión es indispensable que, como país, los agentes económicos sepan con claridad la ruta a seguir a mediano plazo, generando con ello un mayor grado de confianza respecto al futuro. Adicionalmente, para incrementar la inversión y transitar en la ruta hacia el desarrollo se requieren acuerdos amplios y en un horizonte de largo plazo, en que la estabilidad de las reglas es un factor crucial.

Si la tendencia actual continúa es muy probable que el próximo año no se alcance el 3% de crecimiento proyectado por el mercado. Debemos considerar que aun cuando logremos alcanzar esa tasa de crecimiento del PIB, el resultado es insuficiente para las necesidades del país, el que todavía muestra importantes bolsones de pobreza.
Sin duda que la situación mundial está afectando el desempeño de la actividad económica nacional. No obstante, también debemos tener presente que la batería de reformas que se ha anunciado, y otras que están en marcha, han generado un importante nivel de incertidumbre y afectado las expectativas futuras de los agentes económicos. Esto ha incidido finalmente en el magro desempeño de la economía observado en 2014.

En relación al sector minero, estamos abocados a recuperar la competitividad perdida, lo que es actualmente una tarea prioritaria en el quehacer de las compañías mineras. Ellas están optimizando los procesos productivos y de gestión y capacitando permanentemente a sus trabajadores, con el propósito de incrementar la productividad y la competitividad.

Materializar la cuantiosa carpeta de inversiones que tenemos en el sector minero es clave para asegurar nuestra competitividad. Ésta llega a más de 110.000 millones de dólares para los próximos diez años. De ellos, 50.000 millones están vigentes hoy y $60.000 millones en proceso de revisión o han postergado la fecha de puesta en marcha por diversos motivos. Es decir, más de la mitad de la cartera está detenida. La postergación de nuestros proyectos, en definitiva, se traduce en menor crecimiento, empleo y desarrollo para todos.

También es importante darle un impulso robusto a la inversión y a la innovación. Para esto se requiere acelerar los procesos asociados al otorgamiento de permisos, así como incrementar la oferta de energía para disminuir sus precios. Por otra parte, el uso intensivo de tecnología de punta en toda la cadena del negocio minero es la alternativa que puede permitir a nuestro sector retomar su competitividad.

La minería está proyectando para el próximo año un crecimiento de 5%, con una producción récord de cobre que superará los seis millones de toneladas y exportaciones por un monto de 46.000 millones de dólares.

Hemos planteado que aquello que le sucede a la minería no es un asunto sólo de sus accionistas, empresarios y trabajadores, sino de todos los chilenos. Cuando ella progresa, arrastra virtuosamente a un sinnúmero de actividades productivas.

Somos parte sustancial de Chile y si nuestro sector tiene éxito, significa también desarrollo para innumerables actividades y una mejor calidad de vida para millones de personas.

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