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Chile

De acuerdo a cálculos de los expertos, los ingresos proyectados por el Gobierno para el próximo año están sobreestimados y por ende, el déficit fiscal efectivo no será de 1,9%, sino que de 2,2%.

Miércoles 04 de Octubre de 2017.- Un cuadro auspicioso presentó el Gobierno a la hora de liberar los supuestos macroeconómicos con los que se sustenta la ley de Presupuestos 2018. Pero no sólo por el lado de la estimación de crecimiento del PIB del 3% ni por el precio del cobre fijado en USD 2,88 la libra, sino también por la proyección de ingresos previstos en el presupuesto de 7,4% real. La mayor parte de los ingresos provendrán de la tributación de la minería privada de 133,5%.

De esta manera, se anunció que el déficit fiscal para este año pasaría de -3,1% a -2,7%, lo que llevará a que la deuda pública del Gobierno Central totalice USD 65.516 millones. Esto equivale al 24,0% del Producto Interno Bruto (PIB) estimado para el período, su mayor nivel desde 1993, de acuerdo a cifras de la Dirección de Presupuestos (Dipres). Pero esta alza no comenzó ahora, sino que se arrastra desde 2010. Ese año, el nivel de deuda pasó de 8,6% a 11,1% en 2011. De allí escaló a 11,9% el siguiente año y 12,7% en 2013.

Pero el incremento se aceleró desde 2014 en adelante: el primer año de Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, el nivel finalizó el año en 14,9%. Lejos de atenuarse esta senda alcista, se acrecentó, ya que al siguiente año llegó a 17,4%. Y en 2016 superó el 20% del PIB.

Para 2018, en tanto, la perspectiva del Gobierno apunta a un déficit fiscal efectivo de -1,9%, sin embargo, no se proyectó el avance de la deuda pública.

Debate

Los expertos cuestionaron la estimación de ingresos lo que repercute directamente en la proyección de déficit y por ende en el porcentaje de la deuda pública como porcentaje del PIB. En este punto el ex subsecretario de Economía y actual académico de la Universidad Mayor, Tomás Flores, subrayó que a su juicio, “los ingresos que proyectó el Gobierno están sobreestimados en 0,3% del PIB, principalmente en IVA y en impuesto a la renta”. En ese sentido, precisó que dentro de los cálculos la Dipres espera que la recaudación por IVA crezca 5%, sin embargo, la demanda agregada se elevará 4,1%, por lo que el IVA debería crecer en esa misma magnitud. Y lo otro es que se espera que el impuesto a la renta crezca 9,3%, pero en un escenario más realista debería estar en torno a 6%. Esas dos aspectos llevarán que los ingresos sean 0,3% menos de lo estimado por el Gobierno”.

De concretarse esta estimación, Flores prevé que el déficit efectivo 2018 no sería de 1,9% como proyectó Hacienda, sino que 2,2%. De ser así, la deuda pública llegaría a 27,2% del PIB. Ahora bien, si se cumple la proyección de déficit del Gobierno, la deuda pública escalaría a 26,9% del Producto.

Asimismo, Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, subrayó que “hay un grado de optimismo en los ingresos tributarios y del precio del cobre”. A su juicio, los ingresos por la sobrestimación llegan a unos USD 700 millones y eso equivale a un 0,2% a 0,3% del PIB, por lo que el déficit efectivo en vez de ser -1,9% sería de -2,2%. De ser así, la deuda pública llegaría a 27% del PIB.

Otra visión entregó el ex subdirector de Presupuestos y académico de la Universidad de Santiago, Guillermo Pattillo, quien indicó que “para 2018 la autoridad proyecta un déficit de $3.721.956 millones, equivalentes a 1,9% del PIB. Si ese fuese el resultado final, y el PIB creciese lo que se estima en el presupuesto (3%), la deuda llegaría al orden de 24,3% del PIB; es decir, no crecería su magnitud relativa respecto del producto”.

No obstante, el experto añade que “el déficit de 2018 puede ser significativamente mayor al proyectado por la autoridad, porque están sobrevalorados los ingresos. Si así fuese y el déficit llegaría a 2,5% del PIB, la deuda alcanzaría al orden de 25% del producto”.

¿Afecta la clasificación de riesgo?

Durante este año, dos de las tres clasificadoras de riesgo rebajaron la nota crediticia del país. Con estas nuevas cifras y considerando el análisis de los expertos, el país podría verse nuevamente afectado. En este punto, Flores sostuvo que “es posible que con este nuevo aumento de la deuda se pueda cambiar el sesgo desde estable a negativa en la clasificación de riesgos del país”.

Mientras que Pattillo acotó que “evidentemente en 2018 un nuevo gobierno estará en el poder y seguramente modificará de modo relevante la senda que hoy sigue el gasto fiscal”. Por todo ello no ve probable una nueva rebaja, porque “lo que importará es la senda que defina el próximo gobierno para el presupuesto. Si las cosas se dan bien y el gobierno que se inicia en marzo de 2018 vuelve a la austeridad fiscal, no habría mayor problema con este aumento marginal de la deuda”. No obstante, Pattillo aseveró que “a pesar de ello, los compromisos de gasto que deja el actual gobierno serán muy difíciles de manejar”.

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