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Perú

Lunes 07 de Octubre de 2013.- Complica entender cómo se ha "minerizado" la agenda de crecimiento nacional. El desafortunado episodio de Conga sigue marcándole el paso al Gobierno. Con "oro no, agua sí", "Conga sí o sí" y "Conga está en manos de la empresa" hemos mutado desde una plataforma de oposición electoral a decirle a la empresa que el Gobierno ha hecho todo y hoy es momento que esta decida si va a adelante o no con el desarrollo minero.

Con Conga se discute la necesidad de hacer minería y, sobre todo, la forma cómo se debe hacer. Nos preguntamos cosas inútiles, como si el Perú es un país minero y si debemos vender mineral sin darle un mayor valor, señalando reiteradamente que está mal exportar mineral y que deberíamos más bien ir a productos con "valor agregado". Más aún, los problemas derivados del estancamiento del desarrollo de Cajamarca, la reducción del canon y por ende la imposibilidad de concluir proyectos empezados en municipios y regiones, le pasan la factura a la minería cuando en realidad se trata de una pésima política pública, que lo único que hace es resaltar los defectos de nuestra organización presupuestal.

Tratamos bien de solucionar el complejo tema de la minería ilegal e informal, buscando ordenar la situación y terminar definitivamente con la ilegalidad. Para sorpresa de muchos, los ilegales/informales marchan tomando carreteras para, finalmente, acordar con el Premier la modificación de alguno de los términos de la formalización en el marco de quejas contra el ministro del Ambiente que ha liderado esta política pública que hoy se relaja.

El desarrollo de la actividad minera como caballito de batalla para lo bueno y lo malo no sirve. Un país está formado por diversas actividades que muchas veces tienen demandas comunes entre ellas, y así plantean el desarrollo de las distintas políticas públicas a los gobiernos de turno. "Minerizar" la agenda económica polariza e impide encontrar los espacios necesarios para trabajar los temas sensibles de la actividad.

En un marco donde la minería, grande y pequeña, se ha vuelto una actividad confrontacional es difícil evaluar temas complejos como una nueva distribución del canon; los territorios donde la explotación minera siempre será ilegal; las relaciones minería-agua-agro y sobre todo los delitos asociados a esta: trata de personas, evasión tributaria, asociación con el narcotráfico y terrorismo.

La única forma de tratar los problemas relacionados con la minería es buscando un espacio de reflexión y de serenidad. Hoy por hoy cualquier acuerdo relacionado con ésta estará cargado de mucha subjetividad, lo que hará imposible la adecuada toma de decisiones. Por ello, antes de seguir alimentando los temas relacionados con la minería, nos haría bien buscar el espacio adecuado para hacerlo con distancia y sin apasionamiento que hoy no existe.

Diariocorreo.pe/

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