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Ulrike Broschek, Fundación Chile

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Hoy por primera vez en la historia del ser humano queda en evidencia que el desarrollo sustentable más que un anhelo es una necesidad, lo cual ha sido reconocido por la amplia comunidad internacional. En el marco de Naciones Unidas hoy se plantea la elaboración de indicadores de desarrollo sustentable, promoviendo el uso responsable de los recursos naturales como el agua, el suelo, la energía y la biodiversidad. En este sentido, Fundación Chile propone mejores prácticas y nuevas soluciones con el objetivo de convertir a Chile en un líder regional respecto de la sustentabilidad.

Los desafíos para la sustentabilidad a nivel global, como son el cambio climático, la sequía, la pérdida de ecosistemas, la necesidad de energías limpias, el crecimiento de las ciudades, entre otros,   también se viven a nivel nacional. Chile, por ejemplo, lleva siete años de sequía, pareciendo ser una tendencia a la que como sociedad hay que adaptarse. En este escenario, Fundación Chile se encuentra trabajando desde diversos ángulos para contribuir a una gestión estratégica y sustentable de los recurso hídricos, abordando aspectos que van desde la gestión integrada de cuencas, pasando por la tecnología y alcanzando, incluso, la innovación social, a través de pequeñas plantas desalinizadoras de agua, utilizando energía solar para apoyar a comunidades aisladas en la zona norte y en la Isla de Rapa Nui.

Asimismo, propone la reutilización de agua, dado que hoy los emisarios submarinos vierten al mar millones de metros cúbicos de agua al año. Por consiguiente, se plantea la incorporación de distintos modelos que unan tecnología, legalidad, aspectos económicos y un sistema de distribución diferente para utilizar el recurso en las zonas que posean un importante riesgo por la sequía, como es el caso de Petorca o La Ligua.

Actualmente existe una creciente oposición de la ciudadanía para la instalación de nuevas industrias de gran tamaño o gran footprint ambiental, pues perciben que deben asumir costos socio-ambientales inaceptables. Sin embargo, la sociedad requiere de este tipo de industria para lograr el desarrollo. Por tanto, la ecuación compleja consiste en cómo conciliar ambos intereses para lograr un armónico desarrollo industrial con una mejor calidad de vida de las personas.

En Fundación Chile estamos abordando el desafío, haciendo posible concertar los intereses de múltiples actores respecto de un bien particular como el agua, la energía, el uso del territorio y la biodiversidad.

En el marco de innovación, otro aspecto fundamental es la incorporación de las ERNC en la industria minera. Por ejemplo, una tecnología de cobertores térmicos en piscinas de cobre que logran capturar la energía solar e incorporarla en el sistema productivo, disminuyendo el consumo de combustibles fósiles y mejora las condiciones productivas de la lixiviación del cobre.

Creemos que es necesario además teneruna mirada integrada del territorio para la recuperación social ambiental de zonas que han sido altamente industrializadas en el pasado como Puchuncaví, Coronel, Quintero y Huasco. También avanzar en la medición de huella hídrica y su gestión, para lo que trabajamos con empresas referentes de diversos rubros en Chile, con el objetivo de replicar esa experiencia en otras compañías para disminuir el uso de agua y fomentar las buenas prácticas.

Ulrike Broschek, es Subgerente de Sustentabilidad de Fundación Chile

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