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Con 2.291 MW de baterías en operación, el país se convierte en el primer mercado de la región donde el almacenamiento alcanza escala de sistema, según informe de OLACDE.

Chile concentra dos tercios del almacenamiento de energía de América Latina y el Caribe

Chile se consolidó como el primer mercado de América Latina y el Caribe donde el almacenamiento de energía mediante baterías (BESS) alcanza una escala relevante dentro del sistema eléctrico. Así lo revela la Nota Técnica N°21 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), organismo regional que agrupa a 27 países del continente, que analiza el tránsito desde la incorporación de baterías hacia la gestión de la flexibilidad.

Según el estudio, a agosto de 2026 los países miembros de OLACDE suman cerca de 3.408 MW (3,4 GW) de capacidad BESS en operación, más del doble de los 1.681 MW registrados en 2025. Chile concentra por sí solo 2.291 MW —dos tercios del total regional—, lo que lo convierte en la referencia más avanzada de la región.

La cifra chilena podría crecer con fuerza en el corto plazo: según el Ministerio de Energía, a junio de 2026 el país contaba, además, con 2.389 MW en pruebas y 4.960 MW en construcción, alcanzando en conjunto cerca de 9,6 GW. Los proyectos que ingresan al sistema presentan mayoritariamente configuraciones de cuatro a cinco horas de duración, orientadas a desplazar energía desde las horas de abundancia solar hacia los períodos de mayor demanda.

"Chile dejó de ser un caso de proyectos aislados para transformarse en el primer laboratorio regional de almacenamiento a escala de sistema. Lo relevante ya no es cuántos megavatios se instalan, sino qué función cumplen y cómo ese aporte transforma la operación y los precios del mercado eléctrico", señaló Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLACDE.

El estudio advierte que, cuando el almacenamiento alcanza escala, deja de responder a las condiciones del mercado y comienza a modificarlas: cambia el perfil horario de precios, altera el despacho y aprovecha excedentes renovables. No obstante, la experiencia chilena muestra que más baterías no significan automáticamente menos vertimientos: pese al aporte creciente de los BESS, persisten niveles relevantes de reducción de generación renovable, asociados a restricciones de transmisión y a la concentración geográfica de la generación.

"La experiencia de Chile ofrece lecciones valiosas para toda la región. El almacenamiento no es un objetivo en sí mismo, sino una herramienta para construir sistemas eléctricos más flexibles. La pregunta que debemos responder no es cuánta batería instalar, sino qué flexibilidad necesita cada sistema, dónde y cuándo", afirmó Rebolledo.

La Nota Técnica concluye que la región inicia una nueva etapa en la que la planificación, la regulación y el diseño de mercado serán decisivos para movilizar inversiones eficientes. En ese proceso, OLACDE releva el papel de la cooperación regional para documentar experiencias como la chilena y construir conocimiento propio de América Latina y el Caribe.