Informe de OLACDE advierte que la expansión del cobre y el litio incrementará la demanda eléctrica de la minería en América Latina durante la próxima década.

El crecimiento acelerado de la minería vinculada a la transición energética elevará de forma significativa el consumo energético del sector en América Latina y el Caribe durante la próxima década, con Chile posicionándose como uno de los principales focos de demanda eléctrica regional debido a su liderazgo mundial en cobre y litio.
La advertencia forma parte de la nueva Nota Técnica N°17 de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), “Potencial & Consumo Energético del Sector Minero de América Latina y el Caribe”, que analiza el impacto energético que tendrá la expansión minera necesaria para abastecer industrias como la electromovilidad, el almacenamiento energético y las energías renovables.
El informe concluye que la transición energética global —marcada por el avance de la electromovilidad, las energías renovables y los sistemas de almacenamiento— impulsará una expansión sostenida de la actividad minera en América Latina y el Caribe, especialmente en países productores de cobre y litio como Chile.
Según el análisis de OLACDE, el crecimiento proyectado de la producción minera implicará mayores requerimientos de electricidad, combustibles e infraestructura energética para sostener operaciones cada vez más intensivas en consumo energético.
En este escenario, Chile aparece como uno de los países con mayor relevancia estratégica para la región. El documento destaca que el país concentra el 22% de las reservas mundiales de cobre y produce el 25% del cobre global, además de representar el 20% de la producción mundial de litio y poseer el 33% de las reservas del mineral.
La publicación explica que la minería del cobre enfrenta una creciente demanda energética debido a la disminución de las leyes minerales, lo que obliga a procesar mayores volúmenes de material para obtener la misma cantidad de metal. Esto aumenta significativamente el consumo eléctrico en procesos como chancado, molienda, bombeo y desalación de agua.
En el caso chileno, el informe destaca que el sector minero representa uno de los principales consumos eléctricos del país, especialmente en el norte grande, donde se concentran las operaciones de cobre y litio. La creciente profundidad de los yacimientos y el traslado de operaciones hacia zonas con mayor estrés hídrico han elevado el uso de energía en sistemas de impulsión de agua y plantas desaladoras.
OLACDE advierte además que la incorporación de tecnologías más intensivas en procesamiento mineral y la expansión de nuevos proyectos mineros harán que la demanda energética continúe creciendo durante los próximos años. En paralelo, la industria minera chilena avanza en procesos de electrificación, incorporación de energías renovables y contratos de suministro verde para reducir emisiones y costos operacionales.
“Chile posee condiciones favorables para avanzar hacia una minería de menor huella de carbono, gracias a su alto potencial solar y eólico, particularmente en zonas donde opera la gran minería del cobre”, afirmó el secretario ejecutivo de OLACDE y ex ministro de Energía de Chile, Andrés Rebolledo.
En paralelo, el auge del litio también elevará la necesidad de energía en el norte de Chile, especialmente en operaciones asociadas al Salar de Atacama y futuros proyectos vinculados a refinación y cadenas de valor.
OLACDE también identifica desafíos estructurales para la industria minera y energética, entre ellos la disponibilidad hídrica, la presión ambiental, la necesidad de fortalecer infraestructura crítica y el desarrollo de marcos regulatorios que permitan compatibilizar crecimiento económico, sostenibilidad y seguridad energética.
La Nota Técnica subraya que América Latina y el Caribe tiene una oportunidad estratégica única para transformarse no solo en proveedor global de minerales críticos, sino también en una región capaz de desarrollar minería con menor huella de carbono gracias a su potencial renovable.
En el caso de Chile, el documento destaca que el desarrollo de energías solares y eólicas podría convertirse en una ventaja competitiva clave para abastecer la creciente demanda eléctrica minera y avanzar hacia una producción de cobre y litio con menores emisiones.

Comentarios (0)
Participa de la conversación. Tu comentario se publicará una vez revisado por el equipo editorial.