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El informe, basado en el estudio de Acades e IFC que analizó los proyectos de infraestructura hídrica en desarrollo en la Región de Antofagasta, plantea que la coordinación temprana entre proyectos mineros es clave antes de que sus diseños queden consolidados.

Compartir infraestructura de transporte de agua  ahorraría US$525 millones anuales a la minería

La consultora Plusmining, presentó su informe “Infraestructura hídrica compartida: Cuando la integración genera valor para la desalación en la minería”, basado en el estudio realizado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades) y el International Finance Corporation del World Bank Group (IFC), que analiza la industria desaladora en la Región de Antofagasta y la coordinación entre los proyectos mineros de la región.

El norte de Chile concentra actualmente 52 proyectos de infraestructura hídrica no convencional en desarrollo, que en conjunto suman una inversión estimada de US$19.784 millones. Es en este contexto que el estudio evalúa una pregunta clave: ¿conviene que cada proyecto minero resuelva su suministro de agua de forma aislada, o existe valor en coordinar la infraestructura de producción, transporte y almacenamiento entre ellos?

El informe demuestra que, dentro de un determinado rango, la coordinación entre proyectos mineros -y no la construcción de sistemas aislados por cada usuario- es la fórmula más eficiente para abastecer de agua a esta industria, con impactos directos en costos, seguridad de suministro y uso del territorio.

En ese sentido, Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, explica que: “Según las proyecciones para 2025, el costo unitario nivelado del agua cae de 5,60 USD/m³ en un esquema atomizado (cada usuario desarrolla su infraestructura de forma independiente) a 4,68 USD/m³ bajo integración parcial hacia el año 2035, lo que equivale a ahorros anuales cercanos a los US$525 millones para la industria”.

Además del ahorro en costos, el informe identifica un umbral técnico -de aproximadamente 2,8 m³/s por línea- que indica hasta dónde conviene compartir infraestructura. Por debajo de ese caudal, compartir infraestructura genera reducciones significativas en los costos unitarios del agua. Por sobre ese umbral, en cambio, se requieren soluciones técnicas más complejas -como tuberías paralelas- que vuelven marginales los beneficios adicionales de seguir integrando.

Otro hallazgo relevante es el impacto en la seguridad de suministro. Al no coincidir los momentos de mayor consumo entre distintos usuarios, un esquema coordinado permite redirigir agua en caso de fallas operacionales. Esto reduce la demanda no satisfecha de 3,8% en un sistema aislado a 3,0% en un esquema de integración parcial hacia 2025, con mejoras aún mayores proyectadas hacia 2050.

El informe subraya que la coordinación entre estos proyectos debe evaluarse antes de que los diseños individuales queden consolidados, ya que corregir decisiones de infraestructura una vez ejecutadas resulta extremadamente costoso o derechamente inviable.

En este contexto, el informe de Plusmining releva el caso de la Región de Atacama como una oportunidad estratégica única. A diferencia de la Región de Antofagasta, donde gran parte de la infraestructura ya se construyó de forma independiente, en Atacama las decisiones de diseño aún se encuentran en etapas tempranas. Esto abre una ventana concreta para planificar sus redes hídricas con una mirada de sistema y capturar las sinergias de la integración antes de que sea demasiado tarde.