Especialistas coincidieron en que el avance de la automatización y de los sistemas críticos está elevando las exigencias sobre la infraestructura de conectividad en las faenas, donde la baja latencia, la alta disponibilidad y la capacidad de adaptación se han vuelto factores clave para la operación.

La creciente automatización de los procesos mineros y el uso cada vez más intensivo de equipos teleoperados están redefiniendo los requerimientos de conectividad al interior de las faenas. Contar con redes inalámbricas de alta capacidad, baja latencia y elevada disponibilidad se ha convertido en un elemento estratégico para asegurar la continuidad operacional, especialmente en aplicaciones críticas donde una interrupción puede afectar tanto la productividad como la seguridad.
Esta fue una de las principales conclusiones del webinar "Conectividad inalámbrica de alta capacidad en minería para sistemas críticos”, organizado por Transworld. "La conectividad dejó de ser solo un soporte tecnológico para transformarse en un habilitador de la minería digital. Hoy es un factor clave para garantizar operaciones más seguras, eficientes y preparadas para los desafíos de la automatización", afirmó Javier Salgado, Product Manager Equipamiento Activo de Transworld y uno de los moderadores del encuentro.
Durante la actividad se destacó que no existe una solución única para todas las operaciones, ya que cada faena presenta condiciones geográficas y operacionales distintas. Por ello, los expertos coincidieron en que el diseño de una red debe considerar las características específicas de cada proyecto, combinando infraestructura, software especializado y servicios de planificación, monitoreo y soporte.
Diego Pérez, gerente de servicios profesionales de Radwin, explicó que las aplicaciones críticas y ultracríticas han adquirido un rol cada vez más relevante en minería debido al crecimiento de la automatización y la digitalización de los procesos.
"Hoy las operaciones requieren redes capaces de soportar video, datos y aplicaciones en tiempo real, con baja latencia, alta capacidad y una disponibilidad constante. Estas condiciones son indispensables para mantener procesos seguros y eficientes, especialmente cuando hablamos de teleoperación o equipos autónomos", señaló.
El especialista indicó que uno de los principales desafíos es que una mina constituye un entorno altamente dinámico, donde la infraestructura debe evolucionar permanentemente en función del avance de la explotación. "Una mina cambia constantemente. La red debe ser capaz de adaptarse al plan minero y acompañar el crecimiento de la operación sin afectar la continuidad de los sistemas críticos", afirmó.
Entre las aplicaciones que hoy demandan mayores niveles de conectividad destacan los sistemas de monitoreo ambiental, telemetría, videovigilancia, control de flotas, prevención de colisiones y, especialmente, la teleoperación de equipos como perforadoras, palas, excavadoras y otros activos de gran tamaño, tanto en minería de superficie como subterránea.
Los especialistas advirtieron que, en este tipo de aplicaciones, mantener una latencia estable y una alta disponibilidad resulta tan importante como la capacidad de transmisión de datos, ya que cualquier interrupción puede detener automáticamente la operación por motivos de seguridad.
Otro de los aspectos destacados durante el encuentro fue la necesidad de avanzar hacia redes multiservicio capaces de soportar simultáneamente distintas aplicaciones sobre una misma infraestructura, optimizando el uso del espectro disponible y facilitando la incorporación de nuevas tecnologías a medida que evolucionan las operaciones mineras.
En este escenario, los expertos coincidieron en que la conectividad inalámbrica dejó de ser únicamente un soporte tecnológico para transformarse en un habilitador de la minería digital, permitiendo responder a los crecientes desafíos de automatización, eficiencia operacional y seguridad que enfrenta la industria.



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