Alfredo Kameid, gerente general de Grupo Kameid.

La posibilidad de que Estados Unidos limite durante 90 días sus exportaciones de diésel vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de Chile frente a los cambios del mercado internacional de combustibles.
El escenario es relevante considerando la alta dependencia del país de las importaciones de diésel y, particularmente, de los proveedores estadounidenses. Una interrupción prolongada no necesariamente significaría un desabastecimiento inmediato, pero sí podría dificultar la reposición de stock, elevar los costos de transporte y obligar a buscar proveedores alternativos en mercados más distantes.
Para la cadena logística, el riesgo es concreto. El diésel mueve camiones, maquinaria y operaciones esenciales para el abastecimiento del país. Cualquier alteración en su disponibilidad puede terminar impactando los tiempos y costos de distribución.
Por eso, más que reaccionar cuando el problema ya esté instalado, este escenario demuestra la importancia de anticiparse: monitorear inventarios, diversificar proveedores y fortalecer la planificación logística. La seguridad del abastecimiento no depende solo de cuánto combustible tenemos hoy, sino de nuestra capacidad para asegurar su reposición cuando cambian las condiciones internacionales.



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