Home +562 2225 0164 [email protected]
Síguenos

Claudia Bustos, Associate Partner de Stanton Chase Chile.

El cuidado como cultura industrial

Hace un año, la industria minera celebró la aprobación de la Política Nacional de Seguridad y Salud en la Minería. Desde aquel 17 de julio de 2025, el país cuenta con una hoja de ruta oficial, impulsada bajo estándares de la OIT, que busca abordar los riesgos de forma sistemática.

El papel, por supuesto, aguanta todo. Incluso la declaración de que el respeto integral a la vida y la integridad física y psicosocial es un derecho fundamental. La pregunta incómoda que los liderazgos del sector deben hacerse en este "mes del autocuidado" es si esta política ha logrado permear desde las alfombras de los directorios hasta el polvo de la faena.

El sector a veces ha caído en la trampa de confundir el autocuidado con la simple entrega de Equipos de Protección Personal (EPP). Se asume erróneamente que al entregar un casco y un protocolo, el riesgo se mitiga y la responsabilidad se transfiere. Hoy, el marco normativo nos exige entender que la prevención, la salud mental y la calidad de vida no compiten con la producción, más bien la sostienen.

Exigir conciencia de riesgo a un trabajador en condiciones extremas, en un equipo donde la comunicación falla o el liderazgo está ausente, es una negligencia disfrazada de responsabilidad individual. El verdadero autocuidado en la minería moderna debe integrarse a su cultura, no a la hipervigilancia personal.

La seguridad en la industria pesada se resuelve con líderes capaces de articular culturas donde la colaboración y el cuidado mutuo sean la verdadera primera línea de defensa, superando el modelo de supervivencia individual.

Poner en el centro a las personas, su talento y su salud física y mental es el núcleo de la estrategia. Sin un cuidado genuino e integral de los colaboradores, cualquier promesa de productividad y eficiencia es, sencillamente, imposible.