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Carlos Carmi, Líder de Relaves de GHD en Chile

El desafío de los relaves mineros

Este 7 de julio, en el Día de la Conservación del Suelo, vale la pena reflexionar sobre uno de los desafíos más relevantes para una minería sostenible: la gestión de relaves. Estos constituyen un subproducto inherente al proceso minero, una actividad fundamental para el desarrollo de tecnologías, la reducción de la huella de carbono y la transición energética.

La gestión de estos residuos en Chile es uno de los mayores desafíos ambientales y sociales. Según datos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), hoy existen más de 830 depósitos. Muchos de ellos son cercanos a comunidades y cursos de agua, lo que exige una rigurosa gestión de los riesgos asociados a estabilidad química, filtraciones y protección del medio ambiente. Una gestión deficiente y pobre de los riesgos (muchas veces identificados con anterioridad) puede traer consecuencias catastróficas para las personas, los ecosistemas y la confianza pública para la industria.

También se suma el desafío asociado a depósitos antiguos, cuya vulnerabilidad frente a sismos y lluvias extremas puede no estar evaluada correctamente y estar subestimada. Muchos corresponden a faenas en abandono que hoy son responsabilidad del Estado, al no contar con un titular identificado. En este contexto, alternativas como la remoción o reprocesamiento de relaves surgen como opciones de largo plazo para reducir riesgos y avanzar hacia una gestión más sostenible de estos pasivos.

Asimismo, la escasez hídrica demanda el desarrollo de tecnologías que maximicen la recuperación de agua, contribuyendo a mejorar la eficiencia operacional y a la conservación del agua continental.

Avanzar en esta dirección requiere colaboración entre industria, autoridades, academia y comunidades. Conservar el suelo no es solo proteger un recurso natural; es proteger a las personas, el medio ambiente y la confianza de las comunidades.