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Claudia Bustos, Associate Partner de Stanton Chase Chile.

El talento cíclico

Cochilco proyecta un aumento en la producción de cobre, impulsado por la reposición de proyectos y una mayor capacidad de procesamiento. La minería entra así en un nuevo ciclo de expansión, aunque lo hace con una dificultad que la industria suele mirar tarde. Sus fluctuaciones financieras no solo afectan inversiones, costos y producción, también condicionan el interés de las nuevas generaciones por formarse y proyectarse en el sector.

Durante los años de menor inversión, los beneficios de la minería perdieron visibilidad entre los jóvenes en etapa escolar. Ese menor atractivo terminó reflejándose en las matrículas y, con el tiempo, en la disponibilidad de profesionales preparados para responder a las necesidades actuales. Chile, Estados Unidos y Australia registran caídas en graduados de ingeniería en minas durante la última década. Al mismo tiempo, el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, proyecta una demanda de 34 mil profesionales, con brechas especialmente concentradas en mantenedores y operadores.

Esa miopía hoy empieza a pasar la cuenta. La industria enfrenta un quiebre generacional que no se resuelve únicamente con mejores salarios ni con esfuerzos tardíos de atracción. Escasean los profesionales senior con experiencia en terreno, mientras el relevo recae en jóvenes que todavía no han acumulado el recorrido necesario para conducir proyectos complejos. El problema ya no es solo la falta de talento, sino la velocidad con que una nueva generación debe asumir decisiones para las que aún no ha tenido suficiente entrenamiento.

Esto sumado a la llegada de la IA y el desarrollo tecnológico acelerado, desafían tanto a los talentos jóvenes como a los más seniors, haciendo urgente la educación y entrenamiento de nuevas habilidades.

Atraer profesionales cuando el precio del metal está al alza puede parecer sencillo. Lo difícil es sostener una estrategia de talento que no dependa únicamente del ciclo productivo. Ahí está el verdadero desafío del C-Suite. Si la minería chilena no diseña planes de sucesión directiva, desarrollo técnico y transferencia de experiencia, el ciclo de expansión puede encontrarse con una limitación más profunda que la capacidad de procesamiento y productividad. Puede quedarse sin suficientes timoneles a cargo de la gestión de una compañía, proyecto u operación minera.