María Belén Fuenzalida y Macarena Salazar, abogadas de Cariola Díez Pérez-Cotapos e integrantes de la Red de Abogadas en Minería (ReM).

En los últimos años, la minería ha avanzado de manera importante en la incorporación de talento femenino en distintos ámbitos del sector, lo que ha enriquecido la toma de decisiones, fortalecido los equipos y contribuido a construir una industria más diversa. De acuerdo con datos de la Alianza CCM-Eleva, al 30 de junio de 2025 la participación de mujeres en las empresas de la gran minería alcanzó el 23,1%.
Sin embargo, para las mujeres que ejercemos el derecho en este ámbito, persisten desafíos que muchas veces son menos visibles que las brechas de representación, pero igualmente relevantes para el desarrollo profesional. Ello cobra especial importancia si se considera que, según un estudio realizado por nuestra Red de Abogadas en Minería (Chile) (ReM) en julio del año pasado, la participación de mujeres en las áreas de derecho minero de los estudios jurídicos en Santiago alcanzaba aproximadamente un 26%.
Las abogadas vinculadas a la minería muchas veces nos desenvolvemos en equipos reducidos o incluso como las únicas especialistas jurídicas dentro de las organizaciones, al tratarse de un área altamente especializada, exigente y cambiante, donde convergen materias regulatorias, ambientales, corporativas, laborales, comunitarias y de sostenibilidad. A ello se suma la necesidad de comprender las dinámicas propias de una industria compleja, de largo plazo y con un fuerte impacto económico y social.
En este contexto, abrirse camino implica no solo desarrollar excelencia técnica, sino también construir redes de confianza, acceder a referentes y generar espacios en los cuales podamos compartir experiencias con otras abogadas que enfrentan desafíos similares, algo que no siempre ocurre de manera natural o fácil. Por ello, iniciativas que promueven el encuentro entre profesionales adquieren un valor que trasciende el networking tradicional. Se convierten en instancias para intercambiar conocimientos, visibilizar experiencias, generar oportunidades de colaboración y en una herramienta concreta para fortalecer el liderazgo femenino dentro del sector.
ReM ha demostrado que estos espacios de encuentro tienen un impacto real. Durante este último año, nos ha permitido discutir los desafíos jurídicos propios de una industria en constante evolución, intercambiar criterios frente a cambios regulatorios y aprender de la experiencia de otras profesionales que enfrentan problemáticas similares. Ese intercambio adquiere aún más valor cuando reúne a abogadas provenientes de empresas mineras, estudios jurídicos, consultoras y organismos públicos, cuyas distintas perspectivas enriquecen el análisis jurídico y la discusión de los desafíos que enfrenta la industria.
Al mismo tiempo, la confianza que se genera entre pares facilita conversaciones sobre liderazgo, desarrollo de carrera y conciliación entre la vida laboral, familiar y personal, dimensiones que también son fundamentales para el crecimiento profesional. Además, permite que las nuevas generaciones encuentren referentes cercanos, conozcan distintas formas de desarrollar una carrera en la industria y visualicen caminos más claros para proyectar su crecimiento profesional.
El desarrollo del liderazgo femenino no depende únicamente del mérito individual, sino que requiere de ecosistemas que promuevan el intercambio, la mentoría y el aprendizaje continuo. Cuando una profesional comparte su experiencia, abre una puerta para la otra, de la misma forma que cuando una red facilita conexiones, crea nuevas oportunidades. Cuando una organización impulsa estos espacios de manera sostenida, contribuye a transformar la cultura de toda una industria, un paso a la vez.
En el aniversario de ReM, vale la pena reconocer que construir comunidad también es una forma de generar impacto, porque las redes profesionales no solo impulsan carreras individuales: fortalecen el talento del sector, promueven la diversidad de perspectivas y ayudan a construir una minería más preparada para enfrentar los desafíos del futuro.
Para las abogadas que formamos parte de esta industria, contar con espacios donde encontrarnos, aprender unas de otras y crecer juntas no es un beneficio accesorio, es un elemento clave para seguir ampliando oportunidades y aportando, desde el derecho, al desarrollo sostenible de la minería, una de las industrias más importantes para nuestro país. El desafío ahora es continuar ampliando ese impacto, fortaleciendo la presencia de la Red en distintos puntos del territorio nacional, especialmente en aquellas regiones donde la actividad minera tiene un rol protagónico.



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