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La investigación, desarrollada por Cesco, a partir de una encuesta aplicada por CADEM a más de 700 estudiantes universitarios, muestra que existe disposición a trabajar en minería, pero identifica importantes brechas de información, género y vinculación con la industria que podrían limitar la disponibilidad de capital humano para los próximos años.

Estudio revela que el principal desafío de la minería para atraer talento joven no es el salario, sino la falta de conocimiento sobre la industria

Más de la mitad de los estudiantes universitarios chilenos estaría dispuesto a trabajar en minería. Sin embargo, solo un 14,4% declara conocer mucho o bastante sobre la industria. Esta aparente contradicción constituye uno de los principales hallazgos del estudio "Atracción de talento joven hacia la minería chilena: percepciones estudiantiles y brechas de género", desarrollado por el Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco), a partir de una encuesta aplicada por CADEM a 700 estudiantes universitarios de distintas regiones, niveles socioeconómicos y áreas de formación.

En un contexto marcado por la transición energética, la creciente demanda por minerales críticos y la acelerada transformación tecnológica, el estudio analiza cómo las nuevas generaciones perciben la minería chilena y cuáles son los factores que influyen en su disposición a desarrollar una trayectoria profesional en el sector. El objetivo fue comprender las oportunidades y desafíos que enfrenta la industria para asegurar el capital humano que requerirá durante la próxima década.

Los resultados muestran que la minería mantiene una capacidad relevante para atraer talento joven. Un 56,3% de los estudiantes afirma que trabajaría en la industria, mientras que un 68,9% la asocia con oportunidades económicas y un 55,45% con estabilidad laboral. Estos atributos continúan posicionando al sector como una alternativa laboral atractiva para quienes buscan desarrollo profesional, seguridad y proyección.

No obstante, el estudio identifica una brecha importante entre el interés por la minería y el conocimiento que existe sobre ella. Apenas un 14,4% de los encuestados declara conocer mucho o bastante sobre la industria y solo un 33,4% tiene una imagen positiva del sector. Los resultados sugieren que el principal desafío para atraer talento no radica en la falta de interés de los jóvenes, sino en fortalecer el conocimiento sobre la actividad minera, sus oportunidades de desarrollo y la diversidad de perfiles profesionales que hoy demanda.

"Existe una oportunidad concreta para acercar la minería a las nuevas generaciones. El estudio muestra que el interés está presente, pero todavía persisten importantes brechas de información que limitan que muchos jóvenes visualicen a la industria como una alternativa real de desarrollo profesional", señala Carolina González, analista de Cesco.

Agrega que "los resultados también muestran que la industria tiene una oportunidad concreta para fortalecer su vinculación con el mundo formativo. Visibilizar la diversidad de carreras que hoy requiere la minería, sus procesos de transformación tecnológica y sus avances en sostenibilidad e inclusión puede contribuir a que más jóvenes tomen decisiones informadas sobre su futuro laboral".

El informe también evidencia diferencias relevantes entre hombres y mujeres. Mientras los hombres alcanzan un Índice de Afinidad con la Minería de 50,33%, las mujeres registran 43,03%. Esta diferencia se explica principalmente por menores niveles de conocimiento sobre la industria, una valoración menos favorable de la minería y una mayor preocupación por aspectos como la discriminación de género, la inclusión, la sostenibilidad y la conciliación entre la vida laboral y personal.

Para Carla Rojas, miembro de Cesco y directora de Diversity Development Consulting, es fundamental romper los mitos y prejuicios en torno a los intereses de las y los estudiantes, así como comprender sus motivaciones laborales. "Nos llama especialmente la atención que los aspectos más valorados sean la estabilidad laboral y las oportunidades de desarrollo que ofrece la industria, posicionándose como sus principales atributos".

Asimismo, destaca que, dentro de los beneficios no económicos, las y los estudiantes valoren especialmente aquellos relacionados con la salud, como los seguros complementarios y de vida.

Finalmente, resulta especialmente preocupante que una de las principales razones para no ingresar a la minería sea la percepción de discriminación de género. De acuerdo con la base de datos, ante la pregunta “¿Por qué no trabajarías en minería?”, un 41,7% de las mujeres señaló la discriminación de género como motivo, en comparación con solo un 5% de los hombres.

Uno de los principales hallazgos corresponde a las diferencias de género. Mientras los hombres alcanzan un “índice de afinidad con la minería” de 50,33%, las mujeres registran 43,03%. Esta brecha se explica por menores niveles de conocimiento, una valoración menos favorable de la industria y una mayor preocupación por discriminación, inclusión, sostenibilidad y conciliación.

Pese a ello, existe una oportunidad concreta para ampliar la base de talento femenino. Más de la mitad de las mujeres encuestadas admite que sí estaría dispuesta a trabajar en minería, lo que demuestra que la brecha no responde necesariamente a una falta de interés, sino a barreras culturales, organizacionales y comunicacionales.

El documento también muestra diferencias según territorio y área de formación. La zona norte presenta el mayor nivel de afinidad hacia la minería, mientras que las carreras vinculadas a Ingeniería, manufactura y construcción lideran el interés por el sector.

Como concluye el estudio, “reducir las brechas de información constituye la principal oportunidad identificada“. Esto significa atraer talento joven no dependerá solo de ofrecer empleos competitivos, sino también de acercar la industria al mundo formativo, visibilizar trayectorias profesionales diversas y fortalecer su propuesta de valor en sostenibilidad, innovación, flexibilidad, bienestar e inclusión. por el estudio”.