Bastián Del Mauro, analista de Mercado de Commodities Minerales de Plusmining y adherente de Compromiso Minero.

Quienes seguimos de cerca la minería hemos visto cómo la conversación ha cambiado. La competitividad seguirá midiéndose en costos, productividad y calidad, pero hoy, frente a compradores internacionales, la trazabilidad y la huella de carbono de los metales son atributos que pueden posicionar mejor a las operaciones.
Para Chile, esto abre una gran oportunidad. Nuestra minería tiene una alta incorporación de energías renovables y eso comienza a diferenciarnos de jurisdicciones de Latinoamérica, África o Asia con matrices más intensivas en carbono.
El siguiente paso será llevar esa ventaja a procesos que aún dependen de combustibles fósiles. El caso más claro es el transporte de mineral que según Cochilco, en 2024 los combustibles representaron casi la mitad de la energía que usó la minería del cobre, y más del 80% de ese consumo se concentró en el rajo abierto, principalmente en camiones.
A medida que la electrificación se consolide en las operaciones mineras, producir con una menor huella dejará de ser solo un atributo ambiental: será también una ventaja frente a los mercados globales.



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