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Mientras Chile celebra el mes de la minería en agosto, la próxima generación de trabajadores del sector ya se forma en aulas y programas de desarrollo. El OTIC CChC y voces de la industria analizan los desafíos para enfrentar el futuro y el crecimiento de la industria.

¿Qué perfiles busca la minería? La industria aumenta su inversión para cerrar la brecha laboral

Cuando Chile reconoce a los mineros cada mes de agosto, la mirada suele posarse en la tradición de un oficio que ha marcado al país a fuego. Y esa minería que viene se gesta ahora, en las aulas y en los programas que preparan a la próxima generación de trabajadores de un sector que concentra cerca del 55% de las exportaciones del país. Ese futuro, el de una industria llamada a ser uno de los motores del crecimiento nacional, se gesta tanto en los proyectos que se avecinan con altos pronósticos de inversión, como en sus colaboradores.

"La minería del futuro no se va a construir solo con nuevas inversiones o más tecnología, necesita personas preparadas para levantar esos proyectos. El gran desafío hoy es desarrollar las competencias que permitan a los trabajadores adaptarse a una industria cada vez más automatizada y exigente. De hecho, el Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, proyecta que los perfiles más demandados durante la próxima década serán los mantenedores mecánicos y eléctricos, operadores de equipos móviles y fijos, además de profesionales y supervisores de mantenimiento. Por eso, invertir hoy en el desarrollo de capacidades técnicas, pero sin dejar de lado las transversales, es una condición necesaria y parte fundamental de la estrategia para impulsar la minería al futuro”, afirma José Garay, gerente general del OTIC de la Cámara Chilena de la Construcción (OTIC CChC).

La transformación ya está ocurriendo. La automatización, la inteligencia artificial y estándares cada vez más altos de seguridad están elevando las exigencias sobre los trabajadores de la minería. Según el estudio citado por Garay, 3 de cada 4 trabajadores del sector ya cuentan con formación técnico-profesional o universitaria, frente a poco más de la mitad hace una década. La evolución da cuenta de una industria donde aprender de manera continua dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en un habilitante para operar.

Relacionado a esto, la subgerenta de Aprendizaje Corporativo de Antofagasta Minerals, Paola Mapelli, explica la importancia de una nueva arista en materia de habilidades “Las empresas no pueden seguir formándose de la misma manera. El desafío es desarrollar competencias críticas -liderazgo, sustentabilidad, seguridad y salud ocupacional- y velar por su transferencia al puesto de trabajo. Para eso necesitamos partners de formación, como el OTIC CChC, que nos acompañen en ese camino”, precisa.

El citado estudio de Gran Minería también revela que la participación femenina en el sector ya alcanza el 23,1%, tras triplicarse en poco más de una década, advirtiendo la urgencia de relevar a una generación de trabajadores próxima a jubilar y de sumar talento joven a las faenas, destacando que el reto también es de recambio generacional y de inclusión. “La palanca es la empleabilidad local: preparar al talento joven e instalar trayectorias formativas para que el empleo se quede en la región. A eso se suma que más niñas sigan trayectorias STEM, que son las trayectorias de la minería del futuro", sostiene Cecilia Meléndez, gerenta general de CCM Eleva.

Formando al rubro minero

En ese esfuerzo, el OTIC CChC ha asumido el papel de socio técnico de las empresas mineras, ayudándolas a consolidar sus modelos de aprendizaje y a acercar la formación a la operación. Solo en el rubro minero, la organización lidera la administración de los aportes que van a capacitación de la industria, y la inversión en formación minera de las empresas que asesoran creció más de un 30% entre 2023 y 2025, apoyada en modalidades como el e-learning, que concentra el 68,5% de los cursos y permite llegar a los rincones más apartados del país.

Un ejemplo de su rol es la Ruta del Talento en Antofagasta, proyecto que busca fortalecer las capacidades del sector mediante formación especializada, la vinculación entre empresas e instituciones privadas y un claro foco en la inclusión, uniendo a compañías, organismos formativos y comunidades. Es, en la práctica, una forma de preparar el talento que requerirá la industria a corto plazo e impulsar el crecimiento de la industria y la región. Además, el organismo está poniendo data al servicio del ecosistema para tomar mejores decisiones y abriendo espacios a nuevos modelos de capacitación y aprendizaje que estén en línea con los requerimientos de las nuevas maneras de trabajar.

Por eso, en el mes en que se reconoce a la minería también es necesario hacer un llamado a quienes aún no llegan a la industria: los jóvenes que, con la formación adecuada, escribirán su próximo capítulo. En ellos, coinciden en el sector, está la mayor garantía de futuro para un sector que aspira a seguir siendo motor del desarrollo de Chile, y la certeza de que ese porvenir lo escribirán quienes hoy comienzan a formarse.