
Chile
Osvaldo Rojas, Ingeniero Civil Estructural de la Pontificia Universidad Católica de Chile.lunes 27 de octubre del 2025.- La productividad en Chile lleva más de una década prácticamente inmóvil. Este estancamiento es un dato estadístico y, a la vez, un freno para la generación de empleo de calidad, la competitividad y la atracción de inversiones en un mundo cada vez más exigente. La minería, motor histórico de la economía chilena, no escapa a esta realidad. Aun así, la discusión pública deja en segundo plano al verdadero habilitador de su competitividad: la infraestructura crítica.
No basta con extraer más cobre o litio. Lo que asegura productividad son plantas modernas, redes eléctricas robustas, soluciones hídricas sostenibles y sistemas logísticos eficientes. Si estas bases no se fortalecen, la minería nacional enfrentará costos más altos, mayores riesgos y menor atractivo internacional.
En 2024, la productividad laboral en Chile creció apenas un 1%, mientras que la Productividad Total de Factores registró variaciones de entre –0,2% y +0,3%, lo que refleja que el crecimiento económico se sostiene más en el aumento del capital y del empleo que en mejoras reales de eficiencia. En otras palabras, estamos produciendo más, pero sin ser más productivos.
La infraestructura crítica —energética, logística, hídrica o tecnológica— puede revertir esta tendencia. Cada inversión en infraestructura moderna y resiliente actúa como un multiplicador de productividad, al mejorar la eficiencia y aumentar la certeza operacional. Cuando estas inversiones se acompañan de una adopción decidida de tecnologías, como ya es tendencia en múltiples industrias globales, se habilita una transformación profunda en procesos, servicios y entornos laborales. Así se optimizan recursos y también se favorecen condiciones más seguras para las personas, tanto para quienes construyen estas obras como para quienes luego las operan.
La infraestructura es el cimiento invisible sobre el que se construye la competitividad de un país. Hacerla visible, planificada y tecnológica es apostar por el futuro de Chile.

Comentarios (1)
Participa de la conversación. Tu comentario se publicará una vez revisado por el equipo editorial.
Excelente reflexión. Después de más de 30 años desarrollando infraestructura innovadora para proyectos mineros en Chile y Perú, he comprobado que a menudo se olvida que cada equipo industrial descansa sobre una fundación y bajo un techo que también forma parte de la infraestructura, como un edificio industrial diseñado para protegerlo de la nieve, el viento o condiciones climáticas extremas. En Chile, este aspecto cobra especial relevancia: nuestras obras deben ser concebidas para mantener su operatividad tras un sismo mayor, asegurando continuidad productiva. Lo viví durante el terremoto de Pisco (2013), donde una falla estructural en Cerro Colorado detuvo una línea de producción —una lección clara sobre la importancia de la resiliencia en la ingeniería.