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Especialistas advierten que, pese al avance de la digitalización, el principal desafío de las operaciones mineras ya no está en acceder a información, sino en convertirla en acciones concretas que impacten la productividad, la seguridad y la continuidad operacional.

Más de 8.000 casos operacionales revelan la nueva brecha de la minería: transformar datos en decisiones

La minería chilena ha avanzado aceleradamente en digitalización durante la última década. Automatización, analítica avanzada, monitoreo en tiempo real e inteligencia artificial forman parte de la estrategia de las principales compañías del sector, que buscan responder a crecientes exigencias de productividad, competitividad y seguridad.

Sin embargo, la experiencia acumulada en miles de procesos operacionales está revelando un nuevo desafío para la industria: la brecha entre la información disponible y la capacidad de actuar oportunamente sobre ella.

De acuerdo con la experiencia de Thinking, consultora chilena especializada en gestión operacional, en ecosistemas operacionales que han involucrado más de 8.000 casos gestionados, más de 170 empresas colaboradoras y miles de usuarios dentro de operaciones de alta complejidad, el principal obstáculo para capturar valor de la transformación digital ya no está en la tecnología, sino en la capacidad de convertir información en decisiones efectivas.

Cristián Signé, CEO de Thinking, señala que “hoy las compañías tienen acceso a más información que nunca. El desafío es que esa información muchas veces está dispersa entre distintas plataformas, procesos y equipos. La pregunta ya no es cómo obtener datos, sino cómo transformarlos en decisiones oportunas que permitan mejorar la operación”.

La situación adquiere especial relevancia en momentos en que la minería se prepara para una nueva etapa de crecimiento. Según datos de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la cartera de inversiones mineras para el período 2025-2034 alcanza los US$104.549 millones, la cifra más alta registrada en más de una década. En paralelo, el Gobierno ha puesto el foco en acelerar la inversión, fortalecer la competitividad y aumentar la productividad como pilares para impulsar el crecimiento económico del país.

En este escenario, especialistas advierten que el desafío ya no estará únicamente en ejecutar nuevos proyectos, sino también en asegurar que las operaciones cuenten con la capacidad de gestionar de forma eficiente una creciente complejidad operacional.

El aumento de la digitalización de los procesos ha permitido a las compañías acceder a indicadores en tiempo real, automatizar reportes y aumentar la trazabilidad de sus operaciones. Sin embargo, especialistas advierten que la disponibilidad de información no siempre se traduce en cambios efectivos en la forma de gestionar los procesos o abordar los riesgos operacionales.

La irrupción de la inteligencia artificial ha acelerado aún más este fenómeno. Mientras las compañías incorporan nuevas herramientas para analizar información, automatizar tareas y detectar patrones, surge una pregunta clave: ¿cómo asegurar que el conocimiento generado llegue efectivamente a quienes deben actuar sobre él?

“La industria está entendiendo que la tecnología por sí sola no resuelve los desafíos operacionales. Lo que genera impacto es la capacidad de conectar información, procesos y personas para que las decisiones ocurran cuando realmente se necesitan. Ahí es donde hoy se está jugando una parte importante de la productividad de la minería”, agrega Signé.

Para los especialistas, esta será una de las discusiones más relevantes para la minería durante los próximos años. En una industria donde cada decisión puede impactar la seguridad de las personas, la continuidad operacional o la productividad de los procesos. La verdadera ventaja competitiva podría estar menos en generar más información y más en utilizar mejor la que ya existe.