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El estudio "Ecosistema Digital en MinerIA" revela que la resistencia cultural al cambio es hoy la principal barrera para acelerar la transformación digital de la minería, mientras la inteligencia artificial ya comienza a generar impactos concretos en productividad, eficiencia y seguridad.

Minería avanza en digitalización, pero la cultura organizacional sigue frenando su transformación

La minería en el mundo desde hace años ha dado pasos importantes en su proceso de transformación digital, siendo pionera en la incorporación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y en la automatización de procesos en distintas etapas de la cadena de valor. Sin embargo, los desafíos para consolidar estos avances ya no están únicamente en la tecnología disponible, sino en la capacidad de las organizaciones para adaptarse al cambio.

En el caso chileno, si bien ha sido una de las industrias que más ha apostado por la implementación de tecnologías disruptivas, no ha logrado diferenciarse de sus principales competidores en el mundo, como son Canadá, Australia y Perú.

Esta es una de las principales conclusiones del estudio “Ecosistema Digital en MinerIA: Diagnóstico y oportunidades en la ruta de Chile por la competitividad global”, desarrollado por Deloitte y Cesco, cuyos resultados fueron presentados este 24 de junio ante representantes de compañías mineras, proveedores tecnológicos, empresas habilitadoras de la minería, academia y organismos vinculados al desarrollo de la industria.

“La minería chilena ya no está discutiendo si debe digitalizarse, sino cómo acelerar esa transformación para capturar valor a escala. Los resultados muestran que la tecnología está disponible y que los beneficios comienzan a materializarse, pero el verdadero desafío sigue estando en las personas, en la cultura organizacional y en la capacidad de transformar pilotos exitosos en cambios estructurales. Si queremos mantener la competitividad de Chile, debemos avanzar simultáneamente en tecnología, talento y colaboración entre todos los actores del ecosistema”, señaló Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco.

“La industria minera se ha destacado históricamente por su apuesta constante por la innovación y la adopción de tecnologías que habilitan operaciones más seguras y eficientes. El documento evidencia que el sector ya cuenta con iniciativas y proyectos concretos de alto impacto, especialmente en ámbitos como la seguridad; sin embargo, una parte significativa del ecosistema y la cadena de valor de esta aún se encuentra en fase de desarrollo. Para seguir avanzando en este proceso de implementación, un factor clave será abordar las fricciones asociadas al cambio cultural derivado del acelerado proceso de implementación tecnológica”.

Entre los principales resultados, el estudio muestra que la mayoría de las organizaciones se encuentra en una etapa de madurez digital “en desarrollo”, con iniciativas estructuradas pero aún sin una integración transversal de la tecnología en toda la operación. Asimismo, los proveedores tecnológicos presentan niveles de madurez digital superiores a los observados en las compañías mineras, evidenciando una brecha entre quienes desarrollan las soluciones y quienes deben implementarlas a escala.

La inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores de esta transformación. La productividad es actualmente el beneficio más tangible que las organizaciones ya están obteniendo gracias a la adopción tecnológica, mientras que la reducción de costos, la sostenibilidad ambiental y una toma de decisiones más basada en datos aparecen como los beneficios que la industria espera capturar con mayor fuerza durante los próximos años.

Asimismo, la seguridad operacional se consolida como el ámbito donde existe mayor consenso respecto del impacto positivo de las nuevas tecnologías. En contraste, áreas como la exploración minera todavía muestran un amplio potencial de desarrollo.

Una de las conclusiones más relevantes apunta a que las barreras para acelerar la transformación digital ya no son presupuestarias ni tecnológicas. Tanto las empresas mineras como los proveedores identifican la resistencia cultural al cambio como el principal obstáculo para avanzar en este proceso, por encima de factores como la disponibilidad de recursos o infraestructura.

Por otra parte, la investigación muestra que la colaboración entre los distintos actores de la industria continúa siendo mayoritariamente puntual y concentrada en pilotos o pruebas de concepto, dificultando que las innovaciones escalen y generen impacto a nivel sistémico.

Chile y el camino hacia el liderazgo global

El informe agrega que hay acciones que son claves para que la industria minera en Chile sea un referente mundial y se diferencie de sus principales competidores.

Entre las prioridades identificadas destacan el fortalecimiento de la inversión en investigación y desarrollo (I+D), la formación de capital humano especializado y una mayor articulación entre empresas, proveedores tecnológicos, academia y sector público para escalar la innovación.

En esa línea, el estudio propone cuatro prioridades para acelerar la transformación digital del sector: escalar los pilotos tecnológicos hacia operaciones reales, fortalecer las capacidades y la gestión del cambio dentro de las organizaciones, promover una colaboración de largo plazo entre los distintos actores e integrar de manera efectiva las agendas de digitalización y sostenibilidad.