José Joaquín Jara Donoso, Profesor asistente, Departamento de Ingeniería de Minería UC.

El alto precio del cobre puede generar una ilusión peligrosa: pensar que producir menos no es necesariamente un problema. Sin embargo, aunque los mayores precios pueden compensar en el corto plazo una menor producción, esta situación tiene implicancias mucho más profundas para la economía y el desarrollo del país.
El Imacec de julio cayó 1,5% en comparación con igual mes del año anterior. Esto fue producto principalmente del negativo desempeño de la minería, en particular del cobre, cuya producción se vio afectada en el periodo por menores leyes del mineral, mantenciones y condiciones climáticas adversas.
Los eventos climáticos han afectado en forma relevante las operaciones, tanto en el norte como en la zona central, mientras que las mantenciones y las menores leyes deberían ser factores esperados dentro de la planificación de las operaciones.
No obstante, es importante destacar que esta es la realidad que enfrentamos como industria y país: condiciones operacionales y del entorno cada vez más complejas, que empujan la producción a la baja en el mediano y largo plazo.
Por esto es tan importante poder materializar los proyectos de desarrollo minero, tanto los greenfield como las expansiones y los proyectos para extender la vida útil de las actuales operaciones. De lo contrario, esta tendencia a producir menos cobre se mantendrá y acentuará en los próximos años.
En el actual escenario de creciente demanda internacional por minerales críticos, como el cobre, producir menos podría verse como algo positivo desde el punto de vista económico, porque puede impactar los precios al alza, como ya lo estamos apreciando, con cotizaciones récord en torno a los US$6,5 la libra. Sin embargo, esa es una visión miope, porque se trata de una ganancia de corto plazo.
Si no producimos más, otros países van a cubrir esas necesidades y, por tanto, perderemos la oportunidad de atraer inversión y desarrollo.
Es importante destacar también que mayores precios y menor producción pueden dar un buen resultado económico directo, pero desde el punto de vista del impacto económico total, los volúmenes de producción son tanto o más importantes que los precios. La producción es la variable que incide en los encadenamientos productivos y el empleo, más que los precios.
Por tanto, no podemos quedarnos tranquilos solo porque el valor de la producción o las exportaciones no caigan. Tenemos que ponernos como meta aumentar la producción, porque eso tiene un impacto significativo en el crecimiento económico y el desarrollo del país.
Y si además hay precios altos en conjunto con un aumento de la producción, cuanto mejor.



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