Especialistas coincidieron en que la incorporación masiva de energías renovables exige acelerar la modernización del sistema eléctrico mediante nuevas tecnologías y marcos regulatorios acordes con la transición energética.

Tras su participación en el encuentro anual ElecGas, uno de los espacios de debate más relevante de la industria energética y eléctrica del país, Hitachi Energy consolidó su compromiso con la transición energética de Chile al formar parte de las discusiones estratégicas sobre la configuración de la matriz de cara al 2030.
El evento estuvo marcado por el análisis técnico respecto a cómo el sistema debe adaptarse a tres ejes críticos: la resiliencia, la digitalización y la competitividad. Frente al acelerado avance de la descarbonización y la integración masiva de energías renovables variables y distribuidas, que aportan importantes beneficios ambientales, pero también exigen nuevas capacidades para garantizar la estabilidad, confiabilidad y flexibilidad de la red, la compañía aportó una mirada de certidumbre basada en la innovación tecnológica.
Al respecto, Mauricio Mazuela, gerente general de Hitachi Energy Chile, aseguró que el ecosistema técnico actual está plenamente capacitado para responder a los fenómenos eléctricos derivados de la transición. "Prácticamente los dolores del sector son los mismos y los síntomas están siendo reconocidos por nosotros. Con esto nos referimos al balance de potencia reactiva, los términos de factor de potencia y los desbalances que hay entre el consumo y la demanda respecto a la generación distribuida renovable", analizó.
Lejos de una mirada compleja ante la velocidad de la descarbonización, Mauricio Mazuela transmitió un mensaje de tranquilidad al mercado: "La buena noticia es que las soluciones existen. Los problemas están, pero las herramientas ya están disponibles. Ahí es donde estamos nosotros con soluciones de digitalización y FACTS (Sistemas Flexibles de Transmisión de Corriente Alterna), que son tecnologías avanzadas que optimizan las líneas de transmisión existentes, mejorando la estabilidad de la red, aumentando su capacidad para transportar energía y facilitando la integración de fuentes renovables. Con ellas podemos combatir y equilibrar sin ningún problema las tres puntas del trilema de la energía — accesibilidad, seguridad de suministro y sostenibilidad — sin que ninguna se vea afectada", concluyó el ejecutivo.
Modernización regulatoria
Esta mirada de vanguardia tecnológica se cruzó directamente con la hoja de ruta que proyecta la institucionalidad pública en los paneles del encuentro. Marta Cabeza, Superintendenta de Electricidad y Combustibles (SEC), delineó las prioridades normativas para el término de esta década, destacando que desde el Ministerio de Energía se ha planteado una reforma a la distribución.
La representante de la SEC indicó que el reto es "atender los desafíos de incorporación de nuevas tecnologías y cómo la regulación se hace cargo de estos cambios, que son mucho más acelerados que los procesos normativos". Además, la autoridad enfatizó que la normativa debe acompañar el dinamismo del sector: "El objetivo es que las empresas puedan dar sus servicios sin que la regulación sea una camisa que les quede estrecha. El camino al 2030 tiene que ver con mejor regulación, calidad, seguridad y servicio".
La energía como un ecosistema interconectado
Por su parte, la discusión gremial e internacional reforzó la necesidad de abordar estos retos desde una perspectiva sistémica. María Trinidad Castro, Directora Ejecutiva de World Energy Council (WEC Chile), apuntó a que el desafío más relevante de la industria actual es conceptual. "Es entender que la energía está dentro de un sistema. Es el sistema energético como un ecosistema en donde se van vinculando los diferentes ámbitos, ambientes, sectores, necesidades y dolores", explicó.
Para guiar esta complejidad de cara al futuro, la representante de WEC Chile relevó una metodología clave: "WEC provee una herramienta que se llama Trilema Energético, y ese, al 2030, debería ser la brújula que identifique y determine todas las decisiones que se tomen en los distintos ámbitos de todo sistema energético".
Respecto al rol que asumirá la compañía de cara a los desafíos planteados por las autoridades y WEC Chile, Mauricio Mazuela concluyó que la urgencia actual exige pasar del diagnóstico a la acción. "Como líderes tecnológicos, nuestro compromiso es asegurar que la transición energética en Chile no se detenga por desafíos operacionales. Las soluciones digitales y de flexibilidad están listas para ser implementadas, permitiendo que el sistema avance hacia el 2030 con un suministro seguro, competitivo y sustentable".

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