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La compañía de Sigdo Koppers anticipa con optimismo la próxima etapa de inversión de la gran minería en Chile, aunque reconoce un desplazamiento de aproximadamente un año en los cronogramas inicialmente previstos.

SKIC proyecta nuevo ciclo de inversión minera hacia 2027 y refuerza capacidades para megaproyectos de cobre

El esperado nuevo ciclo de inversión de la minería chilena continúa avanzando, aunque a un ritmo más lento que el previsto inicialmente por la industria. Para Sigdo Koppers Ingeniería y Construcción (SKIC), el escenario mantiene una perspectiva positiva, especialmente por las oportunidades asociadas a la expansión y modernización de grandes operaciones de cobre.

James Burns, gerente comercial de SKIC, explica que la compañía observa “con mucho optimismo” los próximos años, considerando la magnitud y complejidad de los proyectos que se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Sin embargo, advierte que los plazos han experimentado un desplazamiento respecto de las proyecciones que manejaba el sector hace aproximadamente 18 meses.

“Se esperan proyectos muy interesantes, grandes en la minería chilena, y nosotros tenemos una experiencia muy relevante en ese rubro”, señala el ejecutivo, en entrevista con Portal Minero.

De acuerdo con Burns, inicialmente se esperaba que durante el segundo semestre de 2026 comenzara la ejecución de varios proyectos de gran envergadura. Sin embargo, actualmente la expectativa apunta principalmente hacia fines de 2027. “Reconocemos que este boom minero que se está hablando en el rubro se ha atrasado un poco”, sostiene.

El ejecutivo estima que, en términos generales, existe un retraso cercano a un año respecto de las expectativas que se tenían hace un año y medio. No obstante, enfatiza que el ciclo de inversión continúa vigente y que SKIC se encuentra trabajando en la preparación de sus capacidades para responder a una eventual concentración de proyectos.

Preparación para una cartera de gran escala

En este escenario, uno de los principales desafíos para las empresas constructoras e ingenieriles será disponer oportunamente de los recursos necesarios para abordar simultáneamente proyectos de gran magnitud. De acuerdo al ejecutivo, la preparación no pasa únicamente por contar con capacidad financiera o equipos, sino especialmente por asegurar los recursos humanos y técnicos.

“Lo más importante es asegurar los recursos, en definitiva asegurar la gente, asegurar equipos, maquinaria, personal clave, liderazgo, personas capacitadas para atender esta gran inversión minera que se espera para los próximos 10 años”, afirma.

Para SKIC, una de las áreas donde esta experiencia resulta especialmente relevante es la construcción de plantas concentradoras, infraestructura que por su escala y complejidad se encuentra entre las obras más exigentes de la construcción minera.

Burns explica que una nueva planta concentradora puede involucrar inversiones superiores a US$4.000 millones, mientras que en proyectos de mayores tamaños o emplazados a grandes alturas la cifra puede alcanzar los US$5.000 millones o US$6.000 millones.

“Cuando uno habla de una nueva concentradora de cobre, especialmente en Chile, que son yacimientos grandes, uno ya sabe que es un megaproyecto”, precisa.

En este ámbito, SKIC cuenta, según detalla el ejecutivo, con una experiencia acumulada de más de 30 años y con la participación en el montaje de más de 15 plantas concentradoras en Chile. A ello se suma experiencia en montaje electromecánico, sistemas de movimiento de materiales, chancado, molinos y procesos de molienda.

Montaje de equipos de gran tonelaje

La construcción de una concentradora implica desafíos técnicos que van mucho más allá del volumen de infraestructura involucrado. Uno de los principales corresponde al montaje de equipos de gran tonelaje, particularmente molinos y otros componentes críticos del proceso.

“Montar un molino no es cosa fácil. Hay que pensar que son piezas de gran tonelaje, los volúmenes de infraestructura son abismales, es de lo más grande que hay en lo que es construcción minera”, explica Burns.

Las maniobras de izaje constituyen, en este contexto, uno de los puntos críticos. El montaje puede requerir operaciones con grúas en tándem, utilizando dos equipos de manera coordinada para movilizar cargas de gran peso.

A esta complejidad técnica se suma un factor que, para el ejecutivo, resulta fundamental: la seguridad. En proyectos de esta naturaleza pueden participar miles de trabajadores y coexistir múltiples actividades simultáneas, desde operación de maquinaria y transporte hasta trabajos en altura y maniobras de izaje.

“Hay un nivel de planificación, rigurosidad, preparación, se requiere mucha experiencia para que esto salga bien, se cumplan los plazos y para que nadie se lastime”, enfatiza.

Burns plantea que en un megaproyecto de construcción pueden llegar a existir entre 12.000 y 15.000 personas contratadas, lo que obliga a mantener elevados estándares de planificación y control operacional.

“Cuando uno habla de una concentradora dice algo grande, algo complejo, y es del tipo de proyectos donde la experiencia es súper valiosa”, resume.

Foco en BHP, Antofagasta Minerals y Codelco

Dentro de las oportunidades que SKIC contempla para el corto y mediano plazo, BHP aparece como uno de los focos prioritarios. La compañía minera ha anunciado inversiones relevantes en sus operaciones en Chile, entre ellas iniciativas asociadas a Escondida y otros activos.

“Sigdo Koppers hoy día está pensando en BHP. Ahí se viene un proyecto interesante de una nueva concentradora en una de sus operaciones. Obviamente, ese proyecto para nosotros es súper estratégico”, afirma Burns.

El ejecutivo destaca además la relación histórica entre ambas compañías y la experiencia de SKIC en proyectos desarrollados para la gran minería.

Asimismo, Antofagasta Minerals constituye otro de los clientes relevantes para la compañía, con contratos actualmente en ejecución y, según Burns, con resultados positivos tanto en materia de cumplimiento de plazos como de calidad y puesta en marcha.

De acuerdo al ejecutivo, Codelco también forma parte de las expectativas de la empresa. La relación con la estatal tiene un componente particularmente significativo para SKIC, debido a su participación en Chuquicamata Subterránea.

“Con Codelco hemos trabajado mucho. Tenemos el honor de poder decir que hemos montado cada uno de los cinco chancadores de Chuquicamata Subterránea, que es algo que nos llena de orgullo”, destaca Burns.

En este sentido, el ejecutivo plantea que la compañía seguirá disponible para participar en las iniciativas que Codelco decida impulsar, especialmente aquellas de mayor escala y complejidad.

Permisos, seguridad y condiciones para concretar las inversiones

Más allá de las capacidades técnicas de las empresas constructoras, Burns identifica algunos factores estructurales que serán determinantes para que la cartera minera anunciada pueda transformarse efectivamente en proyectos en ejecución.

El ejecutivo, quien se declara “fanático de la industria minera”, destaca especialmente la evolución que ha experimentado Chile en materia de seguridad.

“Creo que la minería en Chile, primero en materia seguridad, ha tenido un desarrollo extraordinario”, afirma, resaltando la complejidad que implica coordinar a miles de trabajadores en proyectos de gran escala sin que ocurran accidentes.

Para Burns, alcanzar proyectos de varios millones de horas-hombre sin accidentes constituye un logro relevante para una industria que combina operación de equipos pesados, trabajos en altura, tránsito de vehículos y movimiento de cargas de gran tonelaje.

No obstante, sostiene que la seguridad debe continuar siendo una prioridad permanente. “Creo que en seguridad estamos bastante bien, pero siempre invitando a reforzarlo y es algo que nunca podemos perder de vista”, plantea.

En paralelo, identifica los procesos de permisos como uno de los desafíos que históricamente han incidido en los plazos de desarrollo de nuevos proyectos. A su juicio, existe actualmente una revisión de este ámbito que podría contribuir a destrabar iniciativas.

Otro elemento relevante es la certeza necesaria para inversiones de largo plazo. “En una inversión minera, donde los retornos quizás están pensados a 10, 15, 20 años, creo que tener ciertas garantías o seguridad de cuáles son las reglas de juego también es importante”, sostiene.

Finalmente, Burns plantea un desafío que trasciende la ejecución de los proyectos y que está relacionado con el desarrollo de las regiones mineras. La alta movilidad de trabajadores entre las ciudades del centro del país y las faenas del norte genera, a su juicio, una oportunidad para fortalecer la relación entre la actividad minera y las comunidades locales.

“Sería una buena idea pensar que el día de mañana, en vez de tanta gente volando en avión de lunes a viernes a la faena, de pronto elijan vivir en el norte o cerca de la faena, para darle más vida a las comunidades”, concluye.

Para ver la entrevista completa del gerente comercial de SKIC, James Burns, pincha aquí.