La industria enfrenta el desafío de impulsar proyectos más eficientes, resilientes y con beneficios duraderos para las comunidades y los territorios.

En el Mes de la Minería, el aumento de la demanda por cobre, litio y otros minerales críticos para la transición energética vuelve a poner a América Latina en una posición estratégica. Sin embargo, el liderazgo de la región dependerá de la capacidad de la industria para responder a desafíos cada vez más exigentes en materia ambiental, social y de gestión de recursos.
Así lo plantea Arcadis, compañía que este año conmemora 45 años de presencia en Chile y más de 136 años de trayectoria a nivel mundial, acompañando el desarrollo de proyectos de minería, agua, infraestructura y medio ambiente.
Para Karin Formigoni, Directora Global de Energía, Agua y Minería de Arcadis, la sostenibilidad dejó de ser un elemento asociado únicamente al cumplimiento normativo para transformarse en un factor clave de competitividad y de gestión de riesgos. Explica que hoy las compañías buscan desarrollar proyectos que integren el desempeño ambiental, social y económico durante todo su ciclo de vida, garantizando la sostenibilidad de largo plazo de sus activos.
En ese contexto, identifica tres grandes desafíos que definirán el futuro de la industria: acelerar la descarbonización, fortalecer una gestión eficiente del agua y generar un impacto positivo en las comunidades y territorios donde operan los proyectos mineros.
Respecto de la transición energética, sostiene que América Latina cuenta con ventajas únicas gracias a sus abundantes recursos minerales y al potencial para desarrollar energías renovables, una combinación que posiciona a la región como un actor clave para abastecer la creciente demanda mundial de minerales críticos.
En materia hídrica, advierte que el cambio climático obliga a replantear la forma en que se administra el agua. En ese escenario, tecnologías como la desalación, el reúso de aguas y las soluciones basadas en la naturaleza se consolidan como herramientas indispensables para asegurar la sostenibilidad de las operaciones.
“Las soluciones tradicionales ya no son suficientes. Hoy debemos administrar el agua de una forma mucho más eficiente”, señala Formigoni.
La ejecutiva agrega que uno de los cambios más relevantes que enfrenta la minería está relacionado con el legado que deja una operación una vez finalizada su vida útil. En su opinión, el desafío ya no consiste únicamente en minimizar impactos, sino en desarrollar proyectos capaces de generar beneficios duraderos para las comunidades y contribuir a la protección de la biodiversidad.
“Los recursos naturales representan una gran oportunidad para América Latina, pero será la sostenibilidad la que marcará la competitividad de la minería en los próximos años”, concluye.



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