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Chile

Por: Rodolfo Cáceres, Socio y Director de Ingeniería y Arquitecturas Tecnológicas Vantaz Group.

Capital humano, un eslabón decisivo de la ciberseguridad minera

lunes 02 de febrero del 2026.- Como industria minera en Chile, estamos atravesando un punto de inflexión: enfrentamos menores leyes, mayores costos operacionales y una cartera de proyectos que exige un rigor económico mucho mayor. Todo esto nos obliga a replantear la forma en que planificamos y ejecutamos las inversiones. Como ha señalado Diego Hernández, ex presidente de Sonami, el desafío hoy es preparar con anticipación los proyectos que deberán entrar en producción, donde la eficiencia operacional resulta determinante.

En este escenario, la digitalización se ha consolidado como un habilitador relevante de productividad y toma de decisiones. Sin embargo, este avance también ha ampliado de manera significativa la superficie de ataque, especialmente en entornos donde convergen tecnologías de la información (IT) y de operación (OT). La ciberseguridad dejó de ser un problema exclusivamente tecnológico para transformarse en un desafío de personas, procesos y continuidad del negocio.

Esta realidad se refleja con particular fuerza en proyectos de alto impacto, como los upgrades de sistemas de control de planta, iniciativas de autonomía, automatización, IoT y centros integrados de operación. Estos desarrollos reúnen perfiles altamente calificados y concentran decisiones críticas para la operación, lo que —sumado a su alto nivel de integración y centralización— incrementa significativamente su criticidad frente a incidentes cibernéticos.

Existe la percepción de que la principal brecha en ciberseguridad minera es la falta de especialistas. En la práctica, el desafío es más específico: no basta con expertos certificados, sino con experiencia acumulada en operación real. Las llamadas “horas de vuelo” —enfrentar incidentes, evaluar impactos al negocio y responder bajo presión operacional— son las que permiten proteger infraestructuras críticas donde un ataque puede afectar directamente procesos de una operación minera y su arquitectura tecnológica.

Hoy, estos eventos ya se evalúan como riesgos del negocio, con impactos potenciales financieros, operacionales, ambientales y reputacionales. Integrar la ciberseguridad al final de un proyecto resulta costoso y riesgoso; hacerlo desde el diseño exige equipos que comprendan la operación y sus dependencias.

La transformación digital está redefiniendo los perfiles laborales del sector. La automatización, la operación remota y el uso intensivo de datos elevan el estándar de formación requerido y hacen más evidente la brecha de experiencia, especialmente en ciberseguridad. No bastan plataformas robustas o arquitecturas avanzadas, se requiere capital humano capaz de priorizar servicios críticos y tomar decisiones cuando la continuidad operacional está en riesgo.

Este mismo capital humano requiere concientización, capacitación permanente y un marco de gobernanza claro respecto de sus responsabilidades al momento de actuar. La cultura organizacional, además, debe identificar brechas y riesgos de manera integral —no periférica— para construir una estrategia sólida y bien estructurada en la materia.

Si Chile aspira a sostener un nuevo ciclo de inversiones mineras, más exigente en productividad, el foco no puede estar solo en infraestructura o tecnología. El capital humano, y en particular la experiencia de quienes operan y protegen sistemas críticos, será un factor decisivo para la competitividad de la minería chilena en la próxima década.


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