Síguenos
  • Instagram
  • Youtube
  • Linkedin
  • RSS
0 elementos
Chile

De acuerdo con estimaciones del sector, una detención no planificada de solo una hora puede implicar pérdidas económicas entre USD 40.000 y más de USD 200.000, dependiendo del activo crítico afectado, el tipo de operación y su nivel de producción.

Pequeños errores en terreno que podrían costar millones a la industria minera

martes 10 de febrero del 2026.- En una industria donde cada minuto de operación cuenta y las decisiones se toman bajo presión, no siempre son las grandes fallas las que generan mayores pérdidas. En la minería, los errores pequeños, repetidos y normalizados en el día a día pueden terminar costando millones de dólares al año.

Según estudios internacionales de confiabilidad operacional desarrollados por ABB Group, junto con análisis de otras firmas especializadas en eficiencia industrial y continuidad operacional, una detención no planificada de solo una hora puede costar entre USD 40.000 y más de USD 200.000, impactando directamente la productividad, la continuidad de la operación y la seguridad.

Un análisis presentado por Thinking, consultora especializada en gestión operacional y análisis de datos para industrias de alto riesgo, señala que la mayoría de los incidentes relevantes no se origina por la ausencia de normas o procedimientos, sino por decisiones cotidianas, acciones incompletas o desviaciones que no son detectadas a tiempo. Se trata de fallas silenciosas: no detienen la operación de inmediato, no generan alertas críticas, pero se acumulan hasta transformarse en un problema mayor.

Cristián Signé, CEO de Thinking, señala que “reforzar normas y controles no es suficiente si no se aborda cómo las personas interpretan y ejecutan la información en su trabajo diario. La brecha más crítica aparece entre lo que el sistema indica y lo que realmente ocurre en terreno”.

Uno de los principales desafíos de la industria es que estos errores no siempre quedan reflejados en los reportes tradicionales. Las organizaciones cuentan con sistemas, dashboards e indicadores, pero eso no garantiza que la información esté siendo utilizada para prevenir desviaciones antes de que ocurran.

A esto se suma un factor clave: la presión operativa. En faena, muchas decisiones se toman en segundos, con información incompleta y bajo exigencias productivas altas. En ese contexto, la normalización del error se vuelve un riesgo. Lo que hoy “no pasó nada”, mañana puede significar una detención no planificada, un incidente o una pérdida económica relevante.

En la práctica, muchas organizaciones siguen reaccionando después del evento, cuando el costo ya está asumido. Mientras los errores pequeños sigan siendo invisibles, la industria seguirá pagando costos innecesarios. La clave no está en más reportes, sino en mejorar cómo se decide y actúa en el momento justo, antes de que un desvío menor se transforme en una pérdida mayor.


Share This
X
X