Chile
El ingeniero en Prevención de Riesgos Chile advierte que la prevención enfrenta un cambio de paradigma. Aunque la tecnología permite detectar fatiga y distracción en tiempo real, su impacto depende de cómo se integre a la gestión, la cultura y las condiciones laborales.
Si bien la minería presenta la más baja tasa de accidentabilidad de los sectores productivos en Chile (0,9 accidentes por cada 100 trabajadores, frente al promedio nacional 2,6), los desafíos son permanentes debido a sus jornadas extensas, turnos rotativos y operación de maquinaria de alto tonelaje, entre otros aspectos.
En este contexto, la fatiga y la somnolencia son factores de riesgo a considerar: no responden solo a lo fisiológico, sino a múltiples variables como turnos, condiciones laborales, alimentación, descanso, tipo de contrato y exigencias operativas. Aquí la tecnología juega un rol clave ya que mediante sensores, cámaras y algoritmos, sistemas que identifican conductas riesgosas y generan alertas antes de incidentes.
Según la Mutual de Seguridad, en transporte, minería y logística se han reducido entre un 20% y un 40% los eventos ligados a distracción o somnolencia. A nivel global, tecnologías como los sistemas DSS (Driver Safety System) han logrado disminuciones cercanas al 72% en eventos de fatiga en los primeros 90 días.
“Un avance importante”
Para el ingeniero en Prevención de Riesgos, Marcelo Vicencio, Country Manager de HSE y Sustentabilidad en ABB Chile, “ya no basta con cumplir estándares o reaccionar a los incidentes; el desafío es anticiparse, entendiendo que riesgos como la fatiga se originan en cómo diseñamos el trabajo. La tecnología es un gran habilitador, pero el verdadero impacto se logra cuando la integramos con liderazgo, cultura y decisiones organizacionales coherentes”.
El especialista sostiene que “la tecnología ayuda, sin duda. Hoy día tienes sistemas que permiten detectar somnolencia o distracción en tiempo real, y eso es un avance importante. Pero en mi experiencia, si no corriges las causas de fondo, la tecnología termina siendo reactiva. Es decir, te avisa cuando el problema ya está ocurriendo. Donde realmente agrega valor es cuando la integras a una estrategia más amplia de seguridad. También permite generar datos que antes no tenías, y eso ayuda mucho a tomar mejores decisiones”.
Con foco en la seguridad, no en la sanción
Finalmente, Vicencio analiza que el uso de la tecnología es compatible con el respeto a la privacidad de los trabajadores: “Esto se juega principalmente en la confianza. Si las personas sienten que la tecnología es para controlarlas, no va a funcionar. Por eso es clave ser muy transparente desde el inicio: para qué se usa, qué datos se recogen y qué no se va a hacer con esa información”.
El especialista de ABB afirma que “en mi experiencia, cuando el foco está en la seguridad y no en la sanción, la percepción cambia completamente. También es muy importante involucrar a los trabajadores en la implementación. Cuando participan, entienden el propósito y la adopción es mucho más natural”.
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