Chile
La evolución del sector minero en Chile avanzará durante la próxima década hacia un mayor desarrollo bajo tierra, impulsando nuevas formas de operar con foco en seguridad, eficiencia y continuidad operacional.

martes 05 de mayo del 2026.- La minería chilena atraviesa un proceso de transformación que está redefiniendo la forma en que se desarrollan sus operaciones y en donde la robotización será clave: se trata del tránsito hacia la explotación de mineral bajo tierra. Desde Robotika, compañía especializada en el desarrollo de plataformas no tripuladas, advierten que la industria está avanzando de manera progresiva en este camino, en línea con nuevos estándares técnicos, ambientales y operacionales.
De acuerdo con datos de la Comisión Chilena del Cobre, actualmente cerca del 14% de la producción de cobre fino en el país proviene de operaciones subterráneas, cifra que se proyecta aumente a 17,5% en los próximos diez años.
Entre las principales características de la minería subterránea destacan su menor intervención en superficie, la reducción de emisiones de polvo o material particulado en suspensión y la posibilidad de avanzar hacia procesos de extracción más selectivos y precisos, lo que permite acceder a los cuerpos minerales con mayor exactitud.
En este contexto, desde Robotika, compañía especializada en el desarrollo de plataformas no tripuladas, explican que esta transformación también implica un cambio en la forma de operar. “La minería subterránea exige mayores estándares de seguridad y control operacional, lo que hace indispensable la incorporación de tecnologías que permitan reducir la exposición de las personas a entornos complejos”, señaló su gerente general Paulina González Quiroga.
Las faenas bajo tierra presentan condiciones desafiantes, como espacios confinados, menor visibilidad y mayores exigencias en ventilación, lo que refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos operacionales más apoyados en automatización y monitoreo remoto.
En ese escenario, las soluciones robotizadas no tripuladas comienzan a posicionarse como un aliado clave. Estas tecnologías permiten ejecutar tareas en zonas de difícil acceso, optimizar procesos y mejorar la continuidad operacional, al mismo tiempo que contribuyen a elevar los estándares de seguridad en la industria.
“La incorporación de plataformas no tripuladas no solo permite operar de manera más segura, sino también avanzar en eficiencia y productividad, aspectos fundamentales en el desarrollo de la minería del futuro”, indicó González.
De esta forma, la minería subterránea se consolida como parte de la evolución de la industria en Chile, abriendo espacio a nuevas tecnologías y formas de trabajo que buscan responder a los desafíos actuales con una mirada de largo plazo.
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