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Chile

La industria minera demanda hoy ingenieros e ingenieras con formación integral, dominio de herramientas digitales, análisis de datos, automatización, mantenimiento predictivo, liderazgo inclusivo y capacidad de adaptación a entornos altamente tecnológicos.

Nuevas competencias digitales, colaborativas y con foco en sostenibilidad marcan la formación de ingenieros para la minería

miércoles 27 de mayo del 2026.- Detrás de muchas cosas que usamos a diario, desde la energía que llega a nuestras casas hasta la tecnología que nos conecta, hay profesionales de la ingeniería que diseñan soluciones, optimizan procesos y hacen posible que esos sistemas funcionen. Esa presencia cotidiana cobra especial relevancia en sectores estratégicos para Chile como la minería, donde la innovación, la seguridad y la sostenibilidad son claves para responder a los desafíos del presente y del futuro.

Al respecto, Compromiso Minero destaca el papel estratégico que cumplen universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales en la preparación de talentos para una industria en permanente transformación y clave para el desarrollo del país.

“Hoy el ecosistema minero demanda profesionales con una formación mucho más integral y adaptable a los desafíos actuales de la industria. Además de las competencias técnicas, se requieren habilidades vinculadas a la innovación, trabajo interdisciplinario y capacidad de adaptación a entornos altamente tecnológicos”, señala Lilian Velásquez, profesora asociada de la Escuela de Ingeniería UC, adherente de Compromiso Minero.

En esa línea, Sacha Krause, subdirector de la Escuela de Ingeniería de DUOC UC, adherente de Compromiso Minero, señala que “la industria está exigiendo competencias asociadas a la digitalización, automatización de procesos, análisis de datos, eficiencia de activos y mantenimiento”. Agrega que “los futuros profesionales deben desenvolverse en entornos donde herramientas como el monitoreo remoto, la inteligencia operacional y el mantenimiento predictivo son parte fundamental de las faenas mineras”.

La necesidad de avanzar hacia este nuevo perfil se vuelve aún más evidente frente a la transformación que vive la minería. Las operaciones son cada vez más digitales, automatizadas y conectadas. Por ello, las nuevas generaciones no solo deben comprender la operación minera, sino también su viabilidad técnica, económica, ambiental y social.

Para responder a estas nuevas exigencias, las instituciones también han actualizado sus programas y metodologías. Universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales han fortalecido el aprendizaje basado en estudios de caso, experiencias en terreno y resolución de desafíos reales de la industria, acercando a los estudiantes a las demandas concretas del mundo laboral.

En esa línea, Carolina Águila, directora del Área de Minería de Inacap, destaca que “la vinculación es el motor que asegura que el aula sea un espejo de la realidad laboral. A través de nuestro sello Aprender Haciendo, logramos que los estudiantes resuelvan problemas reales de la industria”.

Agrega que “un ejemplo muy potente es nuestra colaboración con Ciptemin, donde hemos desarrollado investigación aplicada para crear un reactivo a base de quinoa para la flotación, buscando alternativas biológicas que reduzcan el impacto ambiental. Este tipo de proyectos conecta la ciencia con las regiones y permite que los estudiantes vean que la sostenibilidad son soluciones reales”.

Desde la Red de Ingenieras de Minas, RIM, su presidenta Natalie Rimmelin cuenta que hoy están viendo una evolución muy clara en el perfil de las ingenieras que requiere la industria.

En ese contexto, cuenta que hoy se demandan profesionales con capacidades digitales avanzadas y manejo de datos, pero también con una comprensión estratégica del negocio. Natalie explica que, además del cambio en la formación técnica de los profesionales, existe otro cambio muy relevante: “se necesitan ingenieras capaces de tomar decisiones en contextos complejos, trabajando de manera interdisciplinaria, con liderazgo y capacidad de influenciar”.

Es por eso que, en este proceso de adaptación, la formación de talentos es clave para el desarrollo actual y futuro del sector minero. Generar espacios de encuentro entre la academia y la industria es fundamental para fortalecer una relación que parece ser decisiva en el avance de la minería. Esta articulación contribuye a construir perfiles profesionales más pertinentes, actualizar mallas curriculares, impulsar investigación aplicada y generar soluciones colaborativas frente a los desafíos actuales de la minería.

Ante este escenario, desde Compromiso Minero concluyen que el talento es clave para el desarrollo actual y futuro del sector. Por lo mismo, las instituciones formativas y las empresas que son parte de esta red están uniendo esfuerzos para asegurar que más ingenieros e ingenieras tengan las herramientas necesarias para transformar los procesos actuales, generando así un desarrollo minero que sea cada vez más sostenible, tecnológico e innovador.


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