Chile
A través de un trabajo colaborativo liderado por la División, este material de alta densidad se posiciona hoy como la alternativa sustentable a los áridos naturales, fortaleciendo la economía circular en las zonas de Quintero y Puchuncaví.

jueves 05 de marzo del 2026.- La minería chilena ha dado un paso decisivo hacia la sostenibilidad real, transformando lo que por décadas se consideró un residuo industrial en un insumo estratégico para el desarrollo del país. Tras la publicación en el Diario Oficial del reglamento que regula el uso de escorias de cobre como áridos artificiales, se abre un nuevo horizonte para la gestión de pasivos ambientales.
Este avance normativo no solo responde a una necesidad técnica de la industria, sino que es el resultado de años de evidencia científica y proyectos piloto desarrollados en Codelco División Ventanas, donde el silicato de hierro ha demostrado ser un material con propiedades mecánicas superiores para la construcción de carreteras, aeropuertos y mobiliario urbano.
Este cambio de paradigma representa el fin de una era de almacenamiento pasivo y el inicio de una gestión circular con impacto territorial directo. Con un depósito estabilizado de aproximadamente 4,5 millones de toneladas, la División Ventanas ha liderado la transición para que este material —clasificado como residuo minero no peligroso— sea reaprovechado bajo estrictos estándares de seguridad y salud.
“Efectivamente, la escoria por años ha sido considerada un residuo, un residuo industrial no peligroso, lo cual ha dificultado darle un reuso. Actualmente la escoria de cobre se almacena en lo que nosotros conocemos como botaderos de escoria, que están regulados por la autoridad sectorial, que en nuestro caso es Sernageomin, cumpliendo con todas las normativas de seguridad. Pero eso implica que a la escoria no la podemos tocar, no la podemos reutilizar, sino que solamente la podemos almacenar”, explica a Portal Minero, Marcela Pantoja, Gerente de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco División Ventanas.
La colaboración como clave del éxito
A lo largo de los últimos años, Codelco ha llevado a cabo diversos proyectos piloto en los que se ha utilizado la escoria para pavimentar caminos, recuperar espacios públicos y construir mobiliario urbano en las comunas de Quintero y Puchuncaví, en la Región de Valparaíso. Estos proyectos han involucrado estrechamente a las comunidades locales, permitiéndoles conocer de cerca los ensayos técnicos realizados y despejar dudas sobre el uso seguro del material.
En ese sentido, la ejecutiva destaca que “para nosotros el gran aprendizaje es que todo proyecto que ejecutamos, desde un inicio involucramos a nuestras comunidades. Son ellos quienes diseñan en conjunto a nuestro equipo los proyectos. Involucrarlos desde el principio, trabajar con ellos, que visiten la universidad donde se desarrollan todas las pruebas técnicas, que puedan aclarar todas sus dudas, creo que eso marca una diferencia”, especifica.
Desde el punto de vista técnico, la escoria ha demostrado ser un material altamente resistente y adecuado para su uso en la construcción de infraestructuras viales. Según Marcela Pantoja, esta propiedad es una de las principales ventajas que ofrece la escoria. “Es una piedra de color negro, de una alta densidad. Uno la toma y es muy pesada. Eso la hace muy resistente. A través de los diferentes pilotos que hemos desarrollado en el último año, hemos podido demostrar la resistencia que tiene el uso de la escoria, principalmente en el reemplazo de los áridos artificiales en las carpetas asfálticas y también como uso en las bases granulares”, subraya.
El impacto de estos proyectos piloto ya se puede ver en la práctica, como lo demuestra la pista aérea de la Fuerza Aérea en Quintero, donde se utilizaron 120 mil toneladas de escoria en la base granular, en el 2011. A pesar de que en esa época no se hablaba de economía circular ni de subproductos, el uso de la escoria demostró ser una decisión acertada, ya que la pista sigue operando sin desperfectos a más de una década de su construcción, precisa la gerente de Codelco Ventanas.
Desafío normativo y avance hacia la regulación
El mayor desafío que enfrentó Codelco Ventanas en este proceso fue normativo, ya que la escoria estaba catalogada como un residuo industrial no peligroso, lo que dificultaba su uso en otros sectores. Sin embargo, la reciente actualización del reglamento sanitario ha sido clave para cambiar esta realidad.
“El principal desafío que teníamos era normativo, más que técnico. Internacionalmente son múltiples los usos que se le puede dar a la escoria y hoy día tenemos un gran cambio, que es la toma de razón de este nuevo reglamento sanitario que permite el uso de la escoria como un árido en la construcción”, asegura.
Este avance ha sido posible gracias al trabajo conjunto de Codelco Ventanas con diversas instituciones, entre ellas el Ministerio de Obras Públicas y el laboratorio de Vialidad de la Región de Valparaíso, que desde 2015 han realizado los ensayos técnicos necesarios para validar el uso de la escoria en la construcción vial.
En este sentido, Marcela Pantoja resalta la importancia de la colaboración entre el sector público, la academia y las comunidades para lograr un cambio de paradigma en la gestión de los residuos mineros. “Hoy día consideramos, y no solamente nosotros, sino técnicamente con el apoyo de la academia, que la escoria es resistente y quizás mejor que un árido artificial, con todos los beneficios que esto implica, porque también se deja de extraer áridos naturales que provienen principalmente de la cuenca del río Aconcagua”, agrega.
Mirada hacia el futuro: la escoria como oportunidad global
Este paso hacia la regulación del uso de la escoria de cobre abre nuevas oportunidades para Chile, un país con una rica tradición minera. A nivel internacional, países como Japón, Estados Unidos y varios en Europa ya emplean la escoria como árido en diversas aplicaciones industriales. Con la nueva normativa, Chile tiene la oportunidad de seguir ese camino y consolidar la escoria como un insumo clave en la infraestructura vial.
“Por las características de la escoria y su alta resistencia, uno de sus principales usos está dado principalmente en las construcciones viales: carreteras, caminos, terraplenes, aeropuertos, infraestructuras portuarias. Pero también en la recuperación de espacios públicos, como construcción de mobiliario urbano”, explica la ejecutiva.
Para la ejecutiva de Codelco Ventanas, el nuevo reglamento sanitario representa un avance importante no solo para la minería, sino para el bienestar de las comunidades locales. “Este cambio normativo va a permitir también posiblemente abrir nuevos caminos para el uso de otros residuos mineros que actualmente se almacenan y que el día de mañana van a poder también ser reutilizados”, concluye.
Para ver la entrevista completa de la Gerente de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco División Ventanas, Marcela Pantoja, pincha aquí.
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